La NSA de EE.UU. está siguiendo la tradición nazi en su intento
de discriminar a la gente basándose en la recopilación de datos,
actuando de acuerdo con su sistema de creencias, según opina Max
Keiser, el presentador del programa 'Keiser Report'.
Keiser recuerda que en los años
treinta del siglo XX el Partido Nacionalsocialista Obrero
de Alemania, más conocido como Partido Nazi, utilizó
datos como "una forma de segregar a poblaciones basándose en
sus rasgos externos como el color de la piel, la apariencia física,
los antecedentes familiares y las afinidades culturales".
Los
nazis hicieron uso de la información de este tipo con el fin de
crear una raza 'pura' de personas y, según asegura Keiser, tuvieron
cierto éxito: la persecución de la 'pureza' de los datos, sobre
todo procedentes de inferencias a partir del ADN, causó la creación
de "un grupo genocida de asesinos [vestidos] de uniforme"
que se dedicaban a exterminar a los que no correspondían con sus
criterios de esta 'pureza'.
La NSA actúa al igual que los
nazis, afirma Keiser, y "justifica el destrozo de la
Constitución en la búsqueda de datos 'puros'". En esta
ocasión, ya no se trata de la sangre aria, sino de la identificación
de 'patriotas puros' cuyos correos electrónicos, chats en
línea, llamadas telefónicas, huellas dactilares y muestras de
sangre deben pasar a través del actual 'analizador de pureza' Big
Data para "asegurarse de que todos los estadounidenses o, de
hecho, todas las personas en la Tierra que interactúan digitalmente,
son puros de corazón y de espíritu". Todos los disidentes
serán detenidos, todos los intentos de no conformidad conllevarán
duras sentencias de prisión.
Keiser destaca que la
resistencia mundial contra "los nuevos nazis de datos" ya
muestra señales de vida. "La gente de Brasil, Egipto, Turquía,
Grecia, Chipre, ciudades de todo el mundo se están levantando contra
esos opresores de datos", subraya Keiser y agrega que "Edward
Snowden ha surgido como un nuevo héroe mundial, junto
con WikiLeaks y Glenn Greenwald, los hombres que encarnan
el espíritu de los fundadores de EE.UU. que se remontan a un tiempo
en el que la libertad individual y la transparencia todavía se
consideraban materias valiosas".
Keiser concluye que en
esta guerra contra el nuevo tipo de nazismo, los autócratas de datos
como Oracle, Google, Facebook y las grandes empresas de
telefonía en todo el mundo son las nuevas potencias del Eje y
deben ser derrotados en la lucha actual contra la tiranía.
El Parlamento francés confirma que el software libre tendrá prioridad en la educación.
Esta nueva ley parte del éxito en la votación del pasado día 3 de julio
por el que se cuestionaba el asunto de la utilización de software libre
en los sistemas informáticos de orden público del sector educativo.
Así el nuevo artículo del proyecto de ley francés queda de la siguiente forma:
Art. 123-4-1 – El Servicio Público de Educación provee
servicios digitales y recursos educacionales a sus usuarios. El software
libre se usará como prioridad.
Con esta nueva ley se intenta llegar a una “soberanía digital”
por la que todos los ciudadanos tengan el derecho y la facilidad para
utilizar programas de código abierto como complementos a su educación.
Desde el ámbito económico el Gobierno confía que, desde el momento de su aprobación, haya una mayor competitividad en el mercado
de creación de software digital, creando nuevos puestos de trabajo y
programas más innovadores, evitando la monopolización por parte de un
número reducido de empresas.
Así lo argumentó Frédéric Couchet, Director Ejecutivo de April:
El software libre es la encarnación digital del lema de
la República Francesa, “Libertad, Igualdad, Fraternidad”, y permite a
todo el mundo obtener conocimiento y entendimiento. Por tanto es
esencial que el software libre sea integrado en nuestro sistema de
educación, como una prioridad.
Nótese que son "trucos" o ayudas para que te vaya bien en los exámenes
1-
Aprende a copiar: El de junto comete tantos errores como tú, pero
considerando al del otro lado y lo que tú sabes pueden armar una buena
respuesta, cuestiona lo que ves y formula siempre una respuesta que al
menos sea coherente.
2- En
caso de duda, en preguntas abiertas, escribe todo lo que recuerdes que
tenga alguna relación, puede que aciertes "por casualidad" o al menos te
ayude a recordar lo que se pide.
3-
Escribe con claridad y aplomo tus respuestas, eso siempre nos hace dudar
sobre si la respuesta es correcta aunque no sea la esperada.
4-
Estudia exámenes de periodos pasados del mismo profesor (nota el plural)
aunque uno no quiera, siempre termina repitiéndose, aunque sea un poco,
en lo que pregunta.
5- Preguntale al profesor que debes estudiar, solo un ogro no respondería con algo útil si la pregunta se hace correctamente.
5-
Olvidate de los libros, apuntes o acordeones, son muy fáciles de
detectar, evidencia en tu contra y si dicen todo no podrás usarlos con
comodidad.
6- No
trates de aprenderte todo una noche antes o aprenderte solo las
respuestas del examen, lo más probable es que se te olvide todo bajo
presión, mejor sigue clase con clase aprendiendo lo realmente
importante, difícilmente se hace un examen donde se pregunten "los
puntos finos" del curso a menos de que se quiera hacer un inútil
derramamiento de ceros.
7- Asegurate de que quien salga engañado no seas tú,
si el profesor te aprueba sin que aprendas él cobró por nada y tú te
esforzaste por nada, mejor ponlo a trabajar y que te enseñe, los
exámenes deberían ser una herramienta más para garantizar que al final,
sepas lo que querías aprender.
Espero que estos sean de utilidad y por cierto, desde la tarima del
profesor se ve TODO, así que si no te dicen nada no es porque no se den
cuenta, es porque aprendemos a tolerar pequeñas trampas, de nuevo, no se
trata de hacer un inútil derramamiento de ceros pero si debemos
mantener cierta civilidad en los exámenes.
Otros que no son trampas pero son indispensables:
1- LEE BIEN LAS PREGUNTAS, no sabes la cantidad de
errores que se ahorrarían con solo hacer eso, si no entiendes la
pregunta alza la mano y consultala con el profesor, en un descuido hasta
te dirá la respuesta.
2- Duerme bien antes del examen, una mente despejada vale más que ocho horas de estudio, creeeme.
3- Llega a tiempo, platica con los compañeros antes del
examen, no solo ayuda a relajarse, sino que puedes corregir malos
entendidos que tengas.
4- Revisa
tus respuestas antes de entregar el examen, no solo evitas que la
redacción te avergüence sino que evita que cometas errores.
5- Saliendo del examen, quedate un rato y comenta tus
respuestas con los compañeros, así al menos no cometerás el mismo error
dos veces.
Notese que el rigor en los exámenes varía según el grado, entre más
jovenes sean los alumnos se les dan menos licencias y se les hacen
exámenes más "directos" sobre lo visto en clase, ahí es donde menos
deben hacer trampa y donde más usarán su memoria, asumo que los que leen
esto están desde nivel medio superior hasta nivel superior y
progresivamente reciben más soltura en los exámenes, finalmente son
responsables de su propio desarrollo.
Ni exilio ni peligro de encarcelamiento ni riesgo de persecución.
El peor temor del exempleado de la CIA Edward Snowden, según sus
propias palabras, es que "nada cambiará" en su país y en
el mundo tras las revelaciones.
Puesto que EE.UU. se proclama a sí mismo como el 'campeón' de
la democracia,
los derechos
humanos y la libertad de expresión, las revelaciones de
Edward Snowden tendrían
que ser una 'bomba' por la importancia de su contenido. Al menos eso
era seguramente lo que pensaba el exagente estadounidense, en caso
contrario no hubiera revelado estos datos.
Nadie confronta el "creciente peligro
de la tiranía"
Las filtraciones de
Snowden han provocado, sin duda, dolores de cabeza para la Casa
Blanca, en particular con los aliados europeos las tensiones podrían
crear complicaciones futuras. En la sociedad norteamericana no hay
unidad sobre este caso. Unos agradecen a Snowden por haberles
advertido de la perspectiva de vivir en un estado policial, otros
insisten en que las escuchas son necesarias. Según Jack Lerner,
profesor de Derecho en la Universidad del Sur de California
especializado en seguridad nacional, "las encuestas dicen que
todavía hay una muy fuerte mayoría
a favor de la medida, que apoya a la NSA para que haga esto".
Una fuerte mayoría en EE.UU. apoya a la NSA
Pese a que en EE.UU. se han celebrado unas
escasas manifestaciones
de protesta contra el espionaje, según un sondeo realizado
conjuntamente por ABC News y 'The Washington Post', un 58% de la
población estadounidense apoya las escuchas de la NSA y un 39% se
opone a ellas. Hasta el momento, el exagente prófugo no ha logrado
el objetivo de "convocar al pueblo estadounidense para
confrontar el creciente peligro de la tiranía", como el padre
de Snowden puso en una carta abierta el pasado martes.
"La
gente verá en los medios todas estas revelaciones, sabrán que […]
el Gobierno se va a otorgar poderes a sí mismo, de manera
unilateral, para crear un mayor control sobre la sociedad
estadounidense y la sociedad global. Pero no va a estar dispuesta a
asumir los riesgos necesarios para levantarse y luchar para cambiar
las cosas", confesó Snowden al diario 'The Guardian' su peor
temor el mes pasado. Estas palabras resultaron fatídicas.
¿El lema 'Vivir libre o morir' ya no rige en
EE.UU.?
El control total de las comunicaciones en EE.UU. parece ser una
decisión de consenso entre el poder y sus ciudadanos, que
reaccionaron de este modo a la tragedia del 11-S.
La mayoría de los estadounidenses, que solían profesar el lema
'Vivir libre o morir', ahora no está en contra de renunciar a sus
libertades civiles para tener una seguridad garantizada.
Según
comentó a RT una representante del movimiento Amigos de
WikiLeaks en Rusia –FoWL Russia–, responsable de la página
del movimiento ruso en Twitter, "tras el 11-S los
estadounidenses pueden justificar y
perdonar cualquier cosa si se trata de la lucha contra el terrorismo.
Su postura es 'una lástima que murió una persona por el ataque de
'drones', pero si no moriríamos muchos'. La nación norteamericana
realmente confía en que este espionaje es necesario".
Justifican cualquier cosa si se trata de la lucha contra
el terrorismo
"Por otra parte, está habiendo reacción a nivel
internacional, aunque tampoco sea tan resonante. Lo que hicieron los
gobiernos espiados fue "pedir explicaciones",
comentó la activista rusa a RT, precisando que a pesar de
todo los partidarios de WikiLeaks esperan que los pueblos europeos
"tengan en cuenta cómo actuaron sus líderes a la hora de ser
humillados. Y que no les volverán a apoyar".
Una "nueva generación"
La reacción más fuerte a las revelaciones de Edward Snowden se
ha concentrado en internet. Tras este escándalo varios blogueros y
activistas en la red han subrayado que la decisión del Comité del
Nobel de otorgarles el premio a Barack Obama y la Unión Europea fue
apresurada y errónea. Así, el periodista ruso Oleg Kózirev,
expresó su esperanza de que estas "violaciones de los derechos
constitucionales de los pueblos no pasarán inadvertidas [a la
comunidad internacional]".
Washington nos teme, porque no puede reprimirnos con sus
'drones'
"La reacción más enérgica
se produjo en la red. Y no son solo las palabras 'online'. Lo que
sucede en internet gracias a WikiLeaks, a los Anonymous, a Edward
Snowden y otros, es la primera resistencia mundial en la historia",
dice la activista de los Amigos de WikiLeaks de Rusia.
Podría
hablarse del nacimiento de una "nueva
generación", algo de lo que hablaba Julian Assange en su
última declaración a sus seguidores. Según la partidaria de
Amigos de WikiLeaks en Rusia, Washington teme a los activistas
valientes como Assange o Snowden, igual que a sus seguidores –aquí
ya se puede hablar de una joven generación– porque "no nos
puede reprimir con sus drones".
Entre
los pocos países que expresaron su dura condena del espionaje de
Washington están los países de América
Latina. A Snowden, a quien se
han negado a ayudar en Europa, le han apoyado los presidentes
de Venezuela, Bolivia y Nicaragua,
mostrando su disposión a recibirlo en sus países. Mientras que el
destino del exagente de la NSA sigue sin estar definido, sus
seguidores tienen la esperanza de que su acción mejorará el
mundo.
"Sinceramente confiamos en que un día el
mundo cambie", dice la activista de los Amigos de WikiLeaks de
Rusia.
El
cineasta estadounidense Oliver Stone criticó duramente a filmes de su
país por su carga ideológica al decir que “algunas películas contribuyen
a la situación desastrosa del mundo, sobre todo las estadounidenses”,
aseguró hoy en China, durante el Festival de Cine de Shanghai.
Stone, que se vio interrumpido en tres ocasiones por los aplausos de
las cerca de 400 personas que lo escucharon hoy en el Museo del Cine de
la ciudad, en un debate junto al cineasta hongkonés Johnnie To, criticó
cómo Hollywood, desde 2001, glorifica la guerra y a la participación de
EEUU en conflictos bélicos.
Stone, ganador de 5 Oscar, puso como ejemplo el filme de Steven
Spielberg “Buscando al soldado Ryan” de la que aseguró “refleja ese
espíritu americano: vamos, llegamos, pateamos culos, hacemos lo que hay
que hacer, todo mentiras”.
Acerca de “La caída del halcón negro”, de Ridley Scott, dijo que “es
una de las películas más obscenas que se han hecho, y es una buena
película y funciona”.
“Técnicamente es hermosa, pero es obscena, porque su mensaje es que
Estados Unidos va a Somalía, toda esa gente es asesinada por unos negros
que disparan indiscriminadamente, y los americanos muestran su
nobleza”, dijo.
“Este tipo de películas, como «Gladiador» también, crean esta
mentalidad, y es lo que hemos tenido, como americanos, durante años:
películas de guerra que nos dicen que está bien morir o ir a otro país a
matar gente”, dijo.
Para el director de “Pelotón”, “hay miles de personas como yo que de
veras no creemos en el imperio americano, que pensamos que debemos
detenerlo, porque lleva a un mundo de locura, un mundo desequilibrado,
supuestamente apoyado en el dominio del aire, la tierra, el mar, el
espacio y el ciberespacio”.
En otro párrafo afirmó que “mientras tanto seguimos actuando, con
todo nuestro poder, como si fuéramos el que lleva todas las de perder en
cientos de películas de Hollywood, así que piensen en lo que estoy
diciendo, hay un montón de gente de mi edad que hasta los 90 de verdad
se creía que América ganó la Segunda Guerra Mundial”.
Stone recordó que cuando EEUU entró en Francia, en 1944, la Unión
Soviética ya estaba camino de Alemania en Europa Oriental: “La invasión
(en Normandía) no fue importante para el resultado final de la guerra, y
digo esto porque no conocemos nuestra propia historia, y estamos
haciendo películas sobre ello”, afirmó.
Stone recordó también cómo “Patton” era “la película favorita de
(Richard) Nixon”, el presidente de su país al final de la guerra de
Vietnam, que según el cineasta se obsesionó con ella “y la veía seis o
siete veces cada noche, para sacar esa valentía y sentir esa sensación
de fortaleza militar de la película”.
Fruto de aquello, aseguró hoy, fue el bombardeo estadounidense de
Camboya detrás del Vietcong y la muerte de “tres o cuatro millones de
asiáticos”, y agregó que para abordar la violencia en el cine es
necesario tener un buen motivo, ya que conlleva una “responsabilidad”.
“En la medida en que estuve en la guerra, y vi la violencia en
combate, puedo decir que no es todo balas silbando y rebotando por todas
partes y veinte personas cayendo abatidas, todo es mucho más complicado
y sucio, es algo muy feo”, que si se muestra en toda su crudeza en el
cine “sacará al público de la película”.
“Cuando enseñás algo realista en la pantalla, ya sea un combate de
boxeo o una matanza en una guerra, me gusta que tenga un impacto en el
público”, como cuando en “Nacido el 4 de julio” muestra “el efecto de
una sola bala en la vida de un hombre”, que queda en una silla de ruedas
tras ser herido en combate.
De la violencia bélica de su “Pelotón” dijo que no es realista, ya
que es sólo el ambiente de una “fábula” sobre la guerra, y del famoso
comienzo de “Rescatando al soldado Ryan” comentó que la batalla sí es
realista, pero que está “sobreexagerada” para dar esa idea del
sacrificio glorioso de su país en aquel conflicto.
“De nuevo son los Estados Unidos creando su historia de la victoria,
lo grandes que fueron sus soldados, su mejor generación, como la
llaman”, concluyó.
El 'think tank' Global Firepower (GFP) ha elaborado y publicado en
su página web la lista de las potencias militares más fuertes, tras
un completo análisis de múltiples datos relativos a los 68 países
más poderosos en este aspecto en la actualidad.
Para su estudio, los investigadores de
GFP midieron 40 valores diferentes sobre cada país, incluyendo el
número de efectivos aéreos y navales, el presupuesto destinado a
defensa o el personal militar en activo, así como otros relativos a
cuestiones logísticas, financieras y geográficas tales como el
número total de población de cada país y su extensión, el número
de barriles de crudo que producen y consumen al día o con cuántos
puertos marítimos, aeropuertos y carreteras cuenta cada uno, entre
otros factores.
A partir de los resultados de este
análisis, GFP estableció un 'índice de poder', en el que las
cifras más bajas equivalen a la mayor capacidad militar.
EE.UU. encabeza
el top ten de la lista, seguido de Rusia y China en segundo
y tercer lugar respectivamente. India aparece en cuarta posición,
justo por delante del Reino Unido y de Francia, que ocupa el sexto
lugar. Alemania,
Corea del Sur, Italia y Brasil, por ese orden, completan los diez
primeros de esta clasificación.
De acuerdo con el informe,
en el listado no se han tenido en cuenta los países que disponen de
armamento nuclear sino estrictamente los que cuentan con mayor
capacidad para hacer la guerra por medios convencionales por tierra,
mar y aire.
Sin embargo, el estudio revela asimismo
que Rusia y
EE.UU. superan también ampliamente al resto del mundo en armamento
nuclear, con 8.500 y 7.700 ojivas nucleares, respectivamente.
La
información desglosada por países que a continuación se muestra es
tan solo un extracto de algunos de los valores analizados. Hay que
señalar que el 'índice de poder' final de cada país es la suma del
conjunto de valores analizados y que no se ven reflejados en su
totalidad en el extracto siguiente.
10. Brasil
AFP CHRISTOPHE SIMON
Índice de Poder: 0,6912
Presupuesto de Defensa: 31.576 millones de dólares
Personal Militar Activo: 371.199
Mano de Obra:
104.700.000
Número Total de Aeronaves: 822
Fuerza
Naval Total: 106 unidades
9. Italia
AFP Mahmud Turkia
Índice de Poder: 0,6838
Presupuesto Defensa: 31.946 millones de dólares
Personal
Militar Activo: 293.202
Mano de Obra: 25.080.000
Número
Total de Aeronaves: 770
Fuerza Naval Total: 179 unidades
8.
Corea del Sur
AFP JUNG YEON-JE
Índice de Poder: 0,6547
Presupuesto de Defensa: 28.280 millones de dólares
Personal Militar Activo: 653,000
Mano de Obra
Militar: 25.100.000 operarios
Número Total de Aeronaves: 871
Fuerza Naval Total: 190 unidades
7. Alemania
AFP Ronny Hartmann
Índice de Poder: 0,6491
Presupuesto de Defensa: 43.478 millones de dólares
Personal Militar Activo: 148,996
Mano de Obra:
43.620.000
Número Total de Aeronaves: 925
Total
Fuerza Naval: 67 unidades
6. Francia
AFP Issouf Sanogo
Índice de Poder: 0,6163
Presupuesto de Defensa: 58.244 millones de dólares
Personal Militar Activo: 362.485
Mano de Obra:
29.610.000
Número Total de Aeronaves: 544
Total
Fuerza Naval: 180 unidades
5. Reino Unido
Flickr / defenceimages
Índice de Poder: 0,5185
Presupuesto de Defensa: 57.875 millones de dólares
Personal Militar Activo: 224.500
Mano de Obra:
31.720.000
Número Total de Aeronaves: 1.412
Fuerza
Naval Total: 77 unidades
4. India
Corbis
Índice de Poder: 0,4346
Presupuesto de Defensa: 44.282 millones de dólares
Personal Militar Activo: 1.325.000
Mano de Obra:
487.600.000
Número Total de Aeronaves: 1.962
Fuerza
Naval total: 170 unidades
3. China
AFP ALEX HOFFORD
Índice de Poder: 0,3351
Presupuesto de Defensa: 129.272 millones de dólares
Personal Militar Activo: 2.285.000
Mano de Obra
Militar: 795.500.000
Número Total de Aeronaves: 5.048
Fuerza Naval Total: 972 unidades
2. Rusia
SUKHOI
Índice de Poder: 0,2618
Presupuesto de Defensa: 64.000 millones de dólares
Personal Militar Activo: 1.200.000
Mano de Obra:
75.330.000
Número Total de Aeronaves: 4.498
Fuerza
Naval Total: 224 unidades
1. EE.UU.
Flickr / usnavy
Índice de Poder: 0,2475
Presupuesto de Defensa: 689.591 millones de dólares
Personal Militar Activo: 1.477.896
Mano de Obra:
153.600.000
Número Total de Aeronaves: 15.293
Fuerza
Naval Total: 290 unidades
El 'think tank' (que en su
informe reproduce las palabras del filósofo británico y premio
Nobel de Literatura Bertrand Russell: "La guerra no
determina quién tiene la razón, sino sólo quien queda en pie"),
destaca que esta clasificación no es algo estático, pues "la
carrera mundial por el poder militar está lejos de terminar".
Es la aplicación "de
moda'" en el mundo de la telefonía móvil, casi acto seguido al 'dame tu
teléfono' viene como pregunta ¿Y tienes WhatsApp?.
Claramente esta aplicación está cambiando el concepto de los SMS ofreciendo mensajería gratuita.
Más de uno, ya ha alertado sobre la inseguridad de WhatsApp por la
forma en la que transmite en claro los datos y lo que eso supone en
entornos donde el medio es compartido.
Hoy vamos a hablar de la parte interna, de la forma en la que WhatsApp almacena y gestiona los datos.
Si observamos desde dentro la estructura de ficheros de la aplicación llegamos a dos ficheros llamados msgstore.db y wa.db(las ubicaciones varían, como es lógico, de Android a Iphone).
Estos ficheros están en formato SQLite.
Una vez importamos estos ficheros con alguna herramienta que permita ojear su interior (por ejemplo SQLite Manager) nos encontramos la primera sorpresa: ninguno de los datos ahí contenidos están cifrados.
En wa.db se almacenan los contactos y en msgstore.db todos los mensajes enviados
Así es, toda la relación de mensajes enviados y recibidos están ahí. Y porqué hago énfasis en "todos", sencillamente porque aunque WhatsApp
teóricamente da la oportunidad mediante su interfase gráfica de
eliminar conversaciones, la realidad es que permanecen en la base de
datos ad infinitum.
Y el tema es aun mas divertido si el envío o recepción de mensajes
se produce en un momento donde esté activado el GPS, ya que WhatsApp
almacena también en el fichero msgstore.db las coordenadas
En el caso de
Android aun hay mas 'chicha' almacenada que podría ser interesante para
un investigador forense o un novio celoso.
Por lo visto WhatsApp viene configurado by default con un nivel de
logging extremadamente 'verbose' y almacena, dentro del directorio
/files/Logs, unos ficheros con este aspecto:
En esos archivos se
registra con un nivel altísimo de debug todas las transacciones XMPP que
realiza la aplicación, anotando con su correspondiente hora/fecha
cuando se recibe o envía un mensaje (entre otras cosas).
Especialista en la vida de Adolf Hitler -al que le ha dedicado varias obras-, el historiador Ian Kershaw desentraña en "El mito de Hitler" la temprana adhesión que obtuvo el dictador alemán, basada según esta investigación en ciertos valores sociales y políticos reconocibles en sociedades distintas a la de la Alemania del Tercer Reich. Aunque a simple vista parecía un candidato poco apropiado para asumir un poder dictatorial, Hitler fue -entre todos los fanáticos del nacionalismo racista que había en Alemania tras la Primera Guerra Mundial- receptor de un apoyo incuestionable por parte de de las masas.
¿Cómo logró un personaje tan poco atractivo alcanzar el control de la maquinaria de un complejo Estado moderno? ¿Por qué su autoridad -en contra de todas las previsiones- no fue limitada por restricciones constitucionales o cercenada por las clases gobernantes tradicionales?
A partir de estos núcleos, Kershaw -catedrático de Historia Moderna en la Universidad de Sheffield hasta 2008 y considerado uno de los principales expertos en Hitler y la Alemania nazi- narra el ascenso, apogeo y declive del Führer, a la vez que demuestra cómo su magnetismo se convirtió en una pieza crucial para el Tercer Reich y en elemento vital para la consecución de los objetivos políticos nazis.
"El mito de Hitler", editado por el sello Crítica, describe la construcción de un fenómeno que se inició tras la Primera Guerra Mundial y el tumultuoso período de la República de Weimar, cuando una gran parte de la sociedad -que no necesariamente coincidía con el ideario nazi- vieron en el Reich alemán una oportunidad para recuperar la estabilidad perdida.
Kershaw desliza que esta adhesión está vinculada con la percepción de que Hitler había logrado reinstaurar la paz, el orden y la recuperación económica más allá de las fronteras alemanas: así lo respaldan distintas fuentes de la época que van desde informes de la Gestapo en los años de gobierno nazi hasta encuestas oficiales y diarios de alemanes del período.
"Una dificultad que se presenta al estudiar el nazismo -expresa- consiste en la necesidad de explicar lo irracional en términos racionales. Otra es la necesidad de superar el rechazo moral a fin de intentar comprender las acciones y conductas más repulsivas".
"Ninguna de las dos es propia y exclusiva de los historiadores que trabajan acerca del régimen nazi, pero allí se manifiestan con intensidad”, explica el historiador británico.
Kershaw intenta dilucidar cómo el mito de Hitler fue estimulado por sus colaboradores inmediatos (entre ellos el ideólogo de la propaganda nazi, Joseph Goebbels) y constantemente exhibido a los alemanes mediante la propaganda oficial, aunque esta tendencia se tornó discontinua cuando los éxitos militares comenzaron a esfumarse.
El investigador detecta media docena de factores que encumbraron la figura de Hitler a la categoría de “mito”, entre ellos el hecho de que el dictador era considerado como la personificación de la nación y la unidad de la comunidad nacional, así como también se lo asociaba al milagro económico de la Alemania de los años treinta, gracias a la eliminación del azote del desempleo generalizado.
Sin embargo, desatado el horror de la Segunda Guerra Mundial con todo su arsenal de exterminio y hambruna, el Führer se convirtió en una figura errática que desencadenó la disolución del entramado nazi: así, a pesar de la efímera reacción a favor de Hitler tras el atentado de julio de 1944, la mitología en torno a su figura ya se había extinguido.
El historiador británico aborda también la cuestión antisemita que sentó las bases para el Holocausto: según la investigación, su imagen fluctuó desde un interesado vaivén en los años previos a la toma del poder a moderar el grado de virulencia contra los judíos.
"El mito de Hitler" explica cómo la sociedad alemana le dio su apoyo al dictador por los éxitos y la estabilidad conseguidos, mientras que el perfil antisemita fue subestimado, aunque los años de guerra demostraron cómo el azote antisemita registró picos de violencia nunca vistas hasta entonces, avalados por el asombro o la pasividad de muchos alemanes que hasta el final de la guerra asistieron a los horrores del exterminio.
La obra es el resultado de una de las investigaciones más certeras emprendidas por el historiador para dilucidar qué se esconde detrás del dictador alemán y por qué un pueblo y su ejército se dejaron arrastrar por los delirios de un líder que provocó la debacle de Europa y su propia destrucción. Fuentes de Información Télam - El ascenso y apogeo de Hitler, analizado por su mejor biógrafo
Estamos en 2025 y una “cubierta triple” de
avanzada y de drones armados llena los cielos desde la endosfera a la
exosfera. Una maravilla de la era moderna que puede hacer llegar su
armamento a cualquier lugar del planeta a una asombrosa, destruir un
de comunicaciones satelitales del enemigo o seguir de forma biométrica a
individuos a grandes distancias. Junto a la avanzada capacidad del país
para la ciberguerra, también es el más sofisticado sistema militarizado
de información jamás creado y una póliza de seguros del dominio global
de EE.UU. hasta bien avanzado el Siglo XXI. Es el futuro tal como lo
imagina el Pentágono, así se está desarrollando y los estadounidenses no
saben nada al respecto.
Todavía operan en otra época. “Nuestra armada es más pequeña ahora
que en cualquier momento desde 1917”, se quejó el candidato republicano,
Mitt Romney, durante el último debate presidencial.
Con palabras de burla desdeñosa, el presidente Obama respondió
rápidamente: “Bueno, gobernador, también tenemos menos caballos y
bayonetas, porque la naturaleza de nuestras fuerzas armadas ha cambiado…
la cuestión no es un juego de acorazados, en el cual contamos barcos.
Es lo que son nuestras capacidades”.
Obama ofreció posteriormente solo un atisbo de lo que podrían ser
esas capacidades: “Lo que hice fue trabajar con nuestro estado mayor
conjunto para pensar en lo que vamos a necesitar en el futuro para
garantizar nuestra seguridad… Tenemos que pensar en la ciber seguridad.
Tenemos que hablar del espacio”.
En medio de toda la charla mediática posterior al debate, sin
embargo, parece que ningún comentarista tuvo la menor idea cuando se
trató de los profundos cambios estratégicos codificados en las escasas
palabras del presidente. Sin embargo, en los últimos cuatro años,
trabajando en silencio y secreto, el gobierno de Obama ha presidido
sobre una revolución tecnológica en la planificación de la defensa,
llevando a la nación mucho más allá de las bayonetas y los acorazados,
hacia la ciberguerra y la armamentización total del espacio. Ante la
decreciente influencia económica, este nuevo atrevido avance en lo que
se llama “guerra de la información” puede resultar ser
significativamente responsable si la dominación global de EE.UU.
continúa de alguna manera hasta bien avanzado el Siglo XXI.
Aunque los cambios tecnológicos involucrados son nada más y nada
menos que revolucionarios, tienen profundas raíces históricas en un
estilo característico del poder global estadounidense. Ha sido evidente
desde cuando esta nación apareció por primera vez en la escena mundial
con su conquista de las Filipinas en 1898. Durante un siglo,
precipitadas en tres crisoles asiáticos de la contrainsurgencia –en las
Filipinas, Vietnam y Afganistán– las fuerzas armadas de EE.UU. han sido
repetidamente llevadas al punto de ruptura. Ha respondido repetidamente
fusionando las tecnologías más avanzadas de la nación en nuevas
infraestructuras de la información de un poder sin precedentes.
Los militares crearon primero un régimen manual de información para
la pacificación de las Filipinas, luego un aparato computarizado para
combatir las guerrillas comunistas en Vietnam. Finalmente, durante más
de una década en Afganistán (y sus años en Iraq), el Pentágono ha
comenzado a fusionar la biométrica, la ciberguerra, y un potencial
futuro escudo aeroespacial de triple cubierta en un régimen robótico de
información que podría producir una plataforma de poder sin precedentes
para el ejercicio de la dominación global – o para un futuro desastre
militar.
La primera revolución de la información de EE.UU.
Este sistema característico estadounidense de recolección de
información imperial (y las prácticas de vigilancia y de práctica bélica
que lo acompañan) tiene su origen en algunas brillantes innovaciones
estadounidenses en el manejo de datos textuales, estadísticos y
visuales. Su suma no fue nada menos que una nueva infraestructura de la
información con una capacidad sin precedentes de supervisión masiva.
Durante dos décadas extraordinarias, invenciones estadounidenses
como el telégrafo cuádruplex de Thomas Alva Edison (1874), la máquina de
escribir comercial de Philo Remington (1874), el sistema de
clasificación decimal de Melvil Dewey (1876), y la tarjeta perforada
patentada de Herman Hollerith (1989) crearon sinergias que condujeron a
la aplicación militarizada de la primera revolución de la información de
EE.UU. Para pacificar una determinada resistencia guerrillera que
persistió en las Filipinas durante una década después de 1898, el
régimen colonial estadounidense –a diferencia de los imperios europeos
con sus estudios culturales de “civilizaciones orientales”– utilizó esas
tecnologías avanzadas de información para reunir datos empíricos
detallados sobre la sociedad filipina. De esta manera, forjó un aparato
de seguridad vigilante que jugó un papel importante en el aplastamiento
del movimiento nacionalista filipino. El resultante aparato colonial de
policía y vigilancia también dejó una duradera huella institucional en
el emergente Estado EE.UU.
Cuando EE.UU. entró a la Primera Guerra Mundial en 1917, el “padre
de la inteligencia militar estadounidense”, coronel Ralph Van Deman,
utilizó métodos de seguridad que había desarrollado años antes en las
Filipinas para fundar la División de Inteligencia Militar del Ejército.
Reclutó un personal que creció rápidamente de una persona (él mismo) a
1.700, desplegó unos 300.000 ciudadanos-agentes para compilar más de un
millón de páginas de informes de vigilancia sobre ciudadanos
estadounidenses, y estableció los fundamentos para un aparato de
vigilancia interior permanente.
Una versión de este sistema creció hasta lograr un éxito sin
paralelo durante la Segunda Guerra Mundial cuando Washington estableció
la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) como la primera agencia de
espionaje mundial de la nación. Entre sus nueve ramas, Investigación
& Análisis reclutó un personal de casi 2.000 académicos que
acumularon 300.000 fotografías, un millón de mapas, y tres millones de
tarjetas de archivo, que desplegaron en un sistema de información
mediante “indexado, cotejo y corroboración” para responder innumerables
preguntas tácticas.
Sin embargo, a comienzos de 1944, el OSS se encontró, según las
palabras del historiador Robin Winks, “ahogándose bajo el flujo de la
información”. Muchos de los materiales que habían sido recolectados con
tanto cuidado fueron abandonados para que se descompusieran en
almacenamiento, sin leerlos ni procesarlos. A pesar de su ambicioso
alcance global, este primer régimen de información de EE.UU., a falta
del cambio tecnológico, podría haber colapsado bajo su propio peso,
ralentizando el flujo de información extranjera que probaría ser tan
crucial para el ejercicio por EE.UU. de la dominación global después de
la Segunda Guerra Mundial.
Computarizando Vietnam
Bajo las presiones de una guerra interminable en Vietnam, los que
dirigían la infraestructura de la información de EE.UU. recurrieron a la
administración computarizada de datos, y lanzaron un nuevo régimen de
información estadounidense. Impulsado por los más avanzados ordenadores
centrales de IBM, los militares de EE.UU. compilaron tabulaciones
mensuales de la seguridad en todas las 12.000 aldeas de Vietnam del Sur y
archivaron los tres millones de documentos del enemigo que sus soldados
capturaban cada año, en gigantescos rollos de film con códigos de
barra. Al mismo tiempo, la CIA puso en secuencia y computarizó diversos
datos sobre la infraestructura civil comunista como parte de su infame
Programa Phoenix. Esto, por su parte, se convirtió en la base para sus
sistemáticas torturas y 41.000 “ejecuciones extrajudiciales” (que,
basándose en desinformación de mezquinos rencores locales y
contrainteligencia comunista, mató a muchos, pero no logró capturar más
que a unos pocos altos cuadros comunistas).
De un modo más ambicioso, la Fuerza Aérea de EE.UU. gastó 800
millones de dólares al año para cubrir el sur de Laos con una red de
20.000 sensores acústicos, sísmicos, térmicos y sensibles al amoníaco
para determinar con toda precisión convoyes de camiones de Hanói que
bajaban por la pista Ho Chi Minh bajo una densa cobertura selvática. La
información que suministraron fue reunida en sistemas computarizados a
fin de identificar objetivos para las incesantes operaciones de
bombardeo. Después que 100.000 soldados norvietnamitas pasaron
directamente a través de esa red electrónica sin ser detectados, con
camiones, tanques y artillería pesada para lanzar la Ofensiva Nguyen Hue
en 1972, la Fuerza Aérea del Pacífico de EE.UU. calificó ese atrevido
intento de construir un “campo de batalla electrónico” de rotundo
fracaso.
En esta olla a presión de lo que se convirtió en la mayor guerra
aérea de la historia, la Fuerza Aérea también aceleró la transformación
de un nuevo sistema de información que llegaría a tener significación
tres décadas más tarde: el drone Firebee. Al terminar la guerra, se
había transformado en una aeronave sin tripulación crecientemente ágil
que hizo 3.500 salidas de vigilancia de máximo secreto sobre China,
Vietnam del Norte, y Laos. En 1972, el drone SC/TV, con una cámara en su
punta, era capaz de volar 3.900 kilómetros navegando a través de una
imagen de televisión de baja resolución.
En general, todos esos datos computarizados ayudaron a fomentar la
ilusión de que los programas de “pacificación” estadounidenses en el
campo estaban conquistando a los habitantes de las aldeas de Vietnam, y
la ilusión de que la guerra aérea estaba destruyendo exitosamente el
esfuerzo de aprovisionamiento de Vietnam del Norte. A pesar de una
sucesión funesta de fracasos a corto plazo que ayudaron a dar un golpe
espectacular al poder estadounidense, toda esa recolección computarizada
de datos resultó ser un experimento fundamental incluso si sus
progresos no llegaron a ser evidentes durante otros 30 años hasta que
EE.UU. comenzó a crear un tercer régimen –robótico- de información.
La guerra global contra el terror
Cuando se vio al borde de la derrota en el intento de pacificación
de dos sociedades complejas, Afganistán e Iraq, Washington respondió en
parte mediante el ajuste de nuevas tecnologías de vigilancia
electrónica, identificación biométrica, y guerra de drones – todo lo
cual se funde ahora en lo que podría convertirse en un régimen de
información mucho más poderoso y destructivo que todo lo que tuvo lugar
anteriormente.
Después de seis años de esfuerzo fracasado de contrainsurgencia en
Iraq, el Pentágono descubrió el poder de la identificación biométrica y
la vigilancia electrónica para pacificar las extensas ciudades del país.
Entonces creó una base de datos biométrica iraquí con más de un millón
de huellas digitales y reconocimiento del iris a la cual las patrullas
estadounidenses en las calles de Bagdad podían tener acceso
instantáneamente mediante un vínculo por satélite a un centro
informático en Virginia Occidental.
Cuando el presidente Obama asumió el poder y lanzó su “oleada”,
escalando el esfuerzo de guerra de EE.UU. en Afganistán, ese país se
convirtió en una nueva frontera para probar y perfeccionar semejantes
bases de datos biométricos, así como para una guerra de drones hecha y
derecha tanto en ese país como en las regiones tribales fronterizas de
Pakistán, el último pliegue en una guerra tecnológica ya iniciada por el
gobierno de Bush. Esto involucró la aceleración de desarrollos
tecnológicos en la guerra de drones que había sido suspendida en gran
parte durante dos décadas después de la Guerra de Vietnam.
Lanzado en 1994 como un avión experimental, sin armas, de
vigilancia, el drone Predator fue utilizado por primera vez en el año
2000 para vigilancia de combate en la “Operación Ojos Afganos” de la
CIA. En 2011, el avanzado drone MQ-9 Reaper, con capacidades de
“persistente cazador asesino”, fue fuertemente armado de misiles y
bombas así como de sensores que podían interpretar tierra alterada a
1.500 metros y rastrear huellas hasta las instalaciones del enemigo.
Entre 2004 y 2010 el tiempo total en vuelo de todos los vehículos sin
tripulación aumentó de solo 71 horas a 250.000 horas, lo que indica el
ritmo acelerado de desarrollo de los drones.
En 2009, la Fuerza Aérea y la CIA ya estaban utilizando una armada
de drones de por lo menos 195 Predator y 28 Reaper dentro de Afganistán,
Iraq y Pakistán – y la cantidad solo ha aumentado desde entonces.
Recolectaron y transmitieron 16.000 horas de video por día, y desde 2006
hasta 2012 dispararon cientos de misiles Hellfire que supuestamente
mataron a 2.600 presuntos insurgentes dentro de las áreas tribales de
Pakistán. Aunque la segunda generación de drones Reaper podría parecer
sorprendentemente sofisticada, un analista de la defensa los calificó de
“algo como el Modelo T de Ford”. Más allá del campo de batalla, hay
ahora unos 7.000 drones en la armada estadounidense de aviones sin
tripulación, incluyendo 800 drones de mayor tamaño que disparan misiles.
Al financiar su propia flota de 35 drones y al pedir prestado otros de
la Fuerza Aérea, la CIA ha pasado de la recolección pasiva de
inteligencia a la formación de una capacidad robótica paramilitar
permanente.
En los mismos años, llegó otra forma de guerra de la información,
literalmente, en línea. Durante dos administraciones ha habido
continuidad en el desarrollo de una capacidad de ciberguerra dentro del
país y en el exterior. A partir de 2002, el presidente George W. Bush
autorizó ilegalmente a la Agencia de Seguridad Nacional a escanear
innumerables millones de correos electrónicos con su base de datos de
máximo secreto “Pinwale”. Del mismo modo, el FBI inició un Almacén de
Datos Investigativos que, en 2009, contenía mil millones de registros
individuales.
Bajo los presidentes Bush y Obama, la vigilancia digital defensiva
se ha convertido en una capacidad de “ciberguerra” ofensiva, que ya ha
sido desplegada contra Irán en la primera ciberguerra significante de la
historia. En 2009, el Pentágono formó el Comando Ciber de EE.UU.
(CYBERCOM), con sede en Ft. Meade, Maryland, y un centro de ciberguerra
en la Base Aérea Lackland en Texas, atendido por 7.000 empleados de la
Fuerza Aérea. Dos años después, declaró el ciberespacio como “dominio
operacional” como el aire, la tierra o el mar, y comenzó a invertir su
energía en el desarrollo de un cuadro de ciber-guerreros capaces de
lanzar operaciones ofensivas, como una variedad de ataques contra
centrífugas computarizadas en las instalaciones nucleares de Irán y los
bancos en Medio Oriente que manejan dinero iraní.
Un régimen de información robótica
Como en el caso de la Insurrección Filipina y la Guerra de Vietnam,
las ocupaciones de Iraq y Afganistán han servido de catalizador para un
nuevo régimen de información, fusionando el espacio aéreo, el
ciberespacio, la biométrica y la robótica en un aparato de poder
potencialmente sin precedentes. En 2012, después de años de guerra
terrestre en ambos países y de continua expansión del presupuesto del
Pentágono, el gobierno de Obama anunció una futura estrategia de defensa
más sobria. Incluyó una reducción de 14% de la futura fuerza de
infantería, compensada por un aumento del énfasis en inversiones en los
dominios del espacio exterior y el ciberespacio, en particular en lo que
el gobierno llama “capacidades críticas basadas en el espacio”.
En 2020, la nueva arquitectura de la defensa debería ser capaz en
teoría de integrar el combate en espacio, el ciberespacio, y en tierra,
mediante la robótica para –se afirma– la entrega de información
integrada para la acción letal. Significativamente, el espacio y el
ciberespacio, son dominios nuevos, no regulados, de conflicto militar,
que van en gran parte más allá del derecho internacional. Y Washington
espera utilizar ambos, sin limitación, como palancas de Arquímedes para
ejercer nuevas formas de dominación global hasta bien avanzado el Siglo
XXI, tal como el Imperio Británico dominó desde los mares y el imperio
estadounidense en la Guerra Fría ejerció su alcance global mediante el
poder aéreo.
Mientras Washington trata de vigilar el globo desde el espacio, el
mundo podría preguntar: ¿a qué altura se encuentra la soberanía
nacional? A falta de algún acuerdo internacional sobre la dimensión
vertical del espacio aéreo soberano (ya que fracasó una conferencia
sobre derecho aéreo internacional, convocada en París en 1910), algún
travieso abogado del Pentágono podría responder: solo hasta una altura
en la que pueda ser implementado. Y Washington ha llenado ese vacío
legal con una matriz ejecutiva secreta –operada por la CIA y el Comando
de Operación Especiales clandestinas– que asigna arbitrariamente
nombres, sin ninguna supervisión judicial, a una “lista de asesinatos”
clasificada que significa la muerte silenciosa y repentina desde el
cielo para presuntos terroristas en todo el mundo musulmán.
Aunque los planes de EE.UU. para la guerra en el espacio siguen
siendo altamente clasificados, es posible juntar las piezas de ese
rompecabezas aeroespacial troleando los sitios en la web del Pentágono,
para encontrar muchos de los componentes clave en descripciones técnicas
en la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa
(DARPA). Ya en 2020, el Pentágono espera patrullar incesante e
incansablemente todo el globo mediante un escudo espacial de triple
cubierta que alcanza desde la estratosfera hasta la exosfera, impulsado
por drones armados de misiles ágiles, vinculados por un sistema
satelital modular capaz de adaptarse, monitoreado mediante un panóptico
telescópico, y operado por controles robóticos.
El drone espacial X-37B
En la parte inferior del emergente escudo aeroespacial de EE.UU., a
una distancia de ataque de la Tierra en la estratosfera inferior, el
Pentágono está construyendo una armada de 99 drones Global Hawk
equipados de cámaras de alta resolución, capaces de vigilar todo el
terreno dentro de un radio de 160 kilómetros, sensores electrónicos para
interceptar comunicaciones, motores eficientes para vuelos continuos de
24 horas, y eventualmente misiles Triple Terminator para destruir
objetivos bajo ellos. Para fines de 2011, la Fuerza Aérea y la CIA ya
habían rodeado la masa terrestre eurasiática con una red de 60 bases
para drones armados con misiles Hellfire y bombas GBU-30, permitiendo
ataques aéreos contra objetivos en cualquier parte en Europa, África, o
Asia.
drones Global Hawk
La sofisticación de la tecnología en este ámbito salió a la luz en
diciembre de 2011 cuando uno de los RQ-170 Sentinel de la CIA cayó en
Irán. Reveló ser un drone en forma de murciélago equipado con una
capacidad oculta de evasión de radar, un radar de “phase array” activo
escaneado electrónicamente, y óptica avanzada “que permite que los
operadores identifiquen positivamente a presuntos terroristas desde
decenas de miles de metros en el aire”.
Si los planes salen bien, en el mismo nivel más bajo a alturas de
hasta 19,3 kilómetros, aviones sin tripulación como el “Vulture”, con
paneles solares que cuban su masiva envergadura de 122 metros,
patrullarán incesantemente el globo durante hasta cinco años a la vez
con censores para una vigilancia “sin pestañear”, y posiblemente misiles
para ataques letales. La viabilidad de esta nueva tecnología fue
establecida en 1997 por el avión Pathfinder de la NASA con energía
solar, con una envergadura de 30 metros, que alcanzó una altura de 22
kilómetros en 1997, y su sucesor de cuarta generación, el “Helios” que
voló a 30 kilómetros con una envergadura de 75 metros en 2001, 3,2
kilómetros más alto que cualquier avión anterior.
avion Vulture
Para el nivel siguiente sobre la Tierra, en la estratosfera
superior, DARPA y la Fuerza Aérea colaboran en el desarrollo del
Vehículo de Crucero Hipersónico Falcon. Volando a una altura de 32
kilómetros, se espera que pueda “llevar una carga de 5 toneladas a una
distancia de 17.000 kilómetros de EE.UU. continental en menos de dos
horas”. Aunque los primeros lanzamientos de prueba en abril de 2010 y
agosto de 2011 se estrellaron a mitad de vuelo, llegaron a una distancia
sorprendente de 20.000 kilómetros por hora, 22 veces la velocidad del
sonido, y enviaron “datos inigualables” que ayudarían a solucionar
problemas restantes de aerodinámica.
Vehículo de Crucero Hipersónico Falcon
En el nivel superior de esa cubierta aeroespacial de tres niveles,
la edad de la guerra espacial alboreó en abril de 2010 cuando el
Pentágono lanzó silenciosamente el drone espacial X-37B, una nave sin
tripulación de una longitud de solo 8,8 metros, a una órbita de 402
kilómetros sobre la Tierra. Para cuando su segundo prototipo aterrizó en
la Base Vandenberg de la Fuerza Aérea en junio de 2012, después de un
vuelo de 15 meses, esa misión clasificada representó un ensayo exitoso
de “naves especiales reutilizables controladas robóticamente” y
estableció la viabilidad de drones espaciales sin tripulación en la
exosfera.
En este cenit de la triple cubierta, a 322 kilómetros sobre la
Tierra, donde pronto transitarán los drones especiales, los satélites
orbitales son los principales objetivos, una vulnerabilidad que fue
obvia en 2007 cuando China utilizó un misil tierra-aire para derribar
uno de sus propios satélites. Como reacción, el Pentágono desarrolla
ahora el sistema satelital F-6 que “descompondrá una gran nave espacial
monolítica en un grupo de elementos vinculados por radio, o nodos [que
aumentan] la resistencia a… la ruptura de una parte en mal estado o al
ataque de un adversario.” Y hay que pensar en que el X-37B tiene una
espaciosa sección de carga para llevar misiles o futuros armamentos de
laser a fin de destruir satélites enemigos – en otras palabras, la
capacidad potencial de incapacitar las comunicaciones de un futuro rival
militar como China, que tendrá en operación su propio sistema satelital
global en 2020.
Finalmente, el impacto de este tercer régimen de información será
conformado por la capacidad de las fuerzas armadas de EE.UU. de integrar
su variedad de armamento aeroespacial global en una estructura robótica
de comando que sería capaz de coordinar operaciones en todos los
dominios de combate: espacio, ciberespacio, cielo, mar, y tierra. Para
administrar el creciente torrente de información dentro de esta triple
cubierta delicadamente equilibrada, el sistema tendría que poder
automantenerse en última instancia mediante “tecnologías de
manipuladores robóticos”, como el sistema FREND del Pentágono que algún
día podría tener el potencial de entregar combustible, hacer
reparaciones, o reposicionar satélites.
Para una nueva óptica global, DARPA está construyendo el Telescopio
de Vigilancia Espacial (SST) de ángulo ancho, que estaría situado en
bases que rodearían el globo en un salto enorme en la “vigilancia
espacial”. El sistema permitiría que futuros guerreros en el espacio
vieran todo el cielo alrededor de todo el planeta sentados ante un solo
monitor, posibilitando el rastreo de cualquier objeto en la órbita
terrestre.
La operación de este complejo aparato a escala mundial requerirá,
como explicó un funcionario de DARPA en 2007, “una colección integrada
de sistemas de vigilancia espacial –una arquitectura– que sea a prueba
de fugas”. Por lo tanto, en 2010, la Agencia Nacional de Inteligencia
Geoespacial tenía 16.000 empleados, un presupuesto de 5.000 millones de
dólares, y una masiva sede de 2.000 millones de dólares en Fort Belvoir,
Virginia, con un personal de 8.500 envuelto en seguridad electrónica –
todos orientados a coordinar el torrente de datos de información
llegados de Predators, Reapers, aviones espía U-2, Global Hawks, drones
espaciales X-37B, Google Earth, Telescopios de Vigilancia Espacial, y
satélites en órbita. En 2020 o después –es poco probable que un sistema
tecnológico tan complejo respete los programas– esa triple cubierta
debiera ser capaz de aniquilar a un solo “terrorista” con un ataque de
misil después de rastrear su ojo, su imagen facial, o su firma térmica a
cientos de kilómetros a través de campos y favelas, o cegar a todo un
ejército destruyendo todas las comunicaciones en tierra, la aviación y
la navegación marina.
¿Dominio tecnológico o tecno-desastre?
Hurgando en el futuro, un equilibrio todavía incierto de fuerzas
presenta dos escenarios en competencia para la continuación del poder
global de EE.UU. Si todo o gran parte se desarrolla según el plan, en
algún momento en la tercera década de este siglo el Pentágono completará
un sistema de vigilancia exhaustivo para la Tierra, el cielo y el
espacio, utilizando la robótica para coordinar un verdadero torrente de
datos desde el monitoreo biométrico en el ámbito callejero, la minería
de datos cibernéticos, una red mundial de Telescopios de Vigilancia
Espaciales, y patrullas aeronáuticas de triple cubierta. Mediante la
administración ágil de datos de excepcional poder, este sistema podría
dar a EE.UU. un poder de veto de letalidad global, un ecualizador para
cualquier pérdida ulterior de potencia económica.
Sin embargo, como en Vietnam, la historia presenta algunos paralelos
pesimistas cuando se trata de que EE.UU. preserve su hegemonía global
solo mediante la tecnología militarizada. Incluso si este régimen de
información robótica permitiera controlar de alguna manera el creciente
poderío militar de China, todavía EE.UU. podría tener la misma
probabilidad de controlar fuerzas geopolíticas más amplias con la
tecnología aeroespacial como el Tercer Reich la tuvo de ganar la Segunda
Guerra Mundial con sus “súper-armas” – los cohetes V-2 que hicieron
llover la muerte sobre Londres y los jets Messerschmitt Me-262 que
derribaban los bombarderos aliados en los cielos de Europa. Complicando
aún más el futuro, la ilusión de omnisciencia informativa podría
inclinar a Washington a más desventuras militares similares a Vietnam o
Iraq, creando la posibilidad de aún más conflictos costosos, agotadores,
de Irán al Mar del Sur de China.
Si el futuro del poder mundial de EE.UU. es conformado por eventos
reales más que por tendencias económicas a largo plazo, su suerte podría
ser determinada por quién llega primero en este ciclo centenario: la
debacle militar por la ilusión de la dominación tecnológica, o un nuevo
régimen tecnológico suficientemente fuerte como para perpetuar el
dominio global de EE.UU.
Alfred W. McCoy es profesor de historia en la Universidad de Wisconsin-Madison.
Es autor de A Question of Torture: CIA Interrogation, From the Cold War
to the War on Terror (Metropolitan Books), que también existe en
traducciones al italiano y al alemán. Su último libro Policing America's
Empire: The United States, the Philippines, and the Rise of the
Surveillance State , explora la influencia de operaciones de
contrainsurgencia en el exterior en la propagación de medidas de
seguridad interior en EE.UU. También convocó el proyecto “Imperios en
transición” un grupo de trabajo global de 140 historiadores de
universidades de cuatro continentes. Los resultados de sus primeras
reuniones en Madison, Sydney, y Manila fueron publicados como Colonial
Crucible: Empire in the Making of the Modern American State y los
resultados de su última conferencia aparecerán el próximo año como
Endless Empire: Europe’s Eclipse, America’s Ascent, and the Decline of
U.S. Global Power.