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jueves, julio 11, 2013

Max Keiser: "La NSA sigue la tradición nazi en su lucha por la 'pureza'"






AFP / PETER STEFFEN
La NSA de EE.UU. está siguiendo la tradición nazi en su intento de discriminar a la gente basándose en la recopilación de datos, actuando de acuerdo con su sistema de creencias, según opina Max Keiser, el presentador del programa 'Keiser Report'.
Keiser recuerda que en los años treinta del siglo XX el Partido Nacionalsocialista Obrero de Alemania, más conocido como Partido Nazi, utilizó datos como "una forma de segregar a poblaciones basándose en sus rasgos externos como el color de la piel, la apariencia física, los antecedentes familiares y las afinidades culturales".

Los nazis hicieron uso de la información de este tipo con el fin de crear una raza 'pura' de personas y, según asegura Keiser, tuvieron cierto éxito: la persecución de la 'pureza' de los datos, sobre todo procedentes de inferencias a partir del ADN, causó la creación de "un grupo genocida de asesinos [vestidos] de uniforme" que se dedicaban a exterminar a los que no correspondían con sus criterios de esta 'pureza'.

La NSA actúa al igual que los nazis, afirma Keiser, y "justifica el destrozo de la Constitución en la búsqueda de datos 'puros'". En esta ocasión, ya no se trata de la sangre aria, sino de la identificación de 'patriotas puros' cuyos correos electrónicos, chats en línea, llamadas telefónicas, huellas dactilares y muestras de sangre deben pasar a través del actual 'analizador de pureza' Big Data para "asegurarse de que todos los estadounidenses o, de hecho, todas las personas en la Tierra que interactúan digitalmente, son puros de corazón y de espíritu". Todos los disidentes serán detenidos, todos los intentos de no conformidad conllevarán duras sentencias de prisión. 

Keiser destaca que la resistencia mundial contra "los nuevos nazis de datos" ya muestra señales de vida. "La gente de Brasil, Egipto, Turquía, Grecia, Chipre, ciudades de todo el mundo se están levantando contra esos opresores de datos", subraya Keiser y agrega que "Edward Snowden ha surgido como un nuevo héroe mundial, junto con WikiLeaks y Glenn Greenwald, los hombres que encarnan el espíritu de los fundadores de EE.UU. que se remontan a un tiempo en el que la libertad individual y la transparencia todavía se consideraban materias valiosas".

Keiser concluye que en esta guerra contra el nuevo tipo de nazismo, los autócratas de datos como Oracle, Google, Facebook y las grandes empresas de telefonía en todo el mundo son las nuevas potencias del Eje y deben ser derrotados en la lucha actual contra la tiranía.  

via: RT

El Parlamento francés da prioridad al software libre en la educación pública



Software-Libre
El Parlamento francés confirma que el software libre tendrá prioridad en la educación. Esta nueva ley parte del éxito en la votación del pasado día 3 de julio por el que se cuestionaba el asunto de la utilización de software libre en los sistemas informáticos de orden público del sector educativo.


Así el nuevo artículo del proyecto de ley francés queda de la siguiente forma:
Art. 123-4-1 – El Servicio Público de Educación provee servicios digitales y recursos educacionales a sus usuarios. El software libre se usará como prioridad.
Con esta nueva ley se intenta llegar a una “soberanía digital” por la que todos los ciudadanos tengan el derecho y la facilidad para utilizar programas de código abierto como complementos a su educación.

Desde el ámbito económico el Gobierno confía que, desde el momento de su aprobación, haya una mayor competitividad en el mercado de creación de software digital, creando nuevos puestos de trabajo y programas más innovadores, evitando la monopolización por parte de un número reducido de empresas.


Así lo argumentó Frédéric Couchet, Director Ejecutivo de April:
El software libre es la encarnación digital del lema de la República Francesa, “Libertad, Igualdad, Fraternidad”, y permite a todo el mundo obtener conocimiento y entendimiento. Por tanto es esencial que el software libre sea integrado en nuestro sistema de educación, como una prioridad.

 Vía April

martes, julio 09, 2013

Trucos para copiar en un examen




Trucos para copiar en un examen

Nótese que son "trucos" o ayudas para que te vaya bien en los exámenes




1- Aprende a copiar: El de junto comete tantos errores como tú, pero considerando al del otro lado y lo que tú sabes pueden armar una buena respuesta, cuestiona lo que ves y formula siempre una respuesta que al menos sea coherente.


2- En caso de duda, en preguntas abiertas, escribe todo lo que recuerdes que tenga alguna relación, puede que aciertes "por casualidad" o al menos te ayude a recordar lo que se pide.



3- Escribe con claridad y aplomo tus respuestas, eso siempre nos hace dudar sobre si la respuesta es correcta aunque no sea la esperada.



4- Estudia exámenes de periodos pasados del mismo profesor (nota el plural) aunque uno no quiera, siempre termina repitiéndose, aunque sea un poco, en lo que pregunta.


5- Preguntale al profesor que debes estudiar, solo un ogro no respondería con algo útil si la pregunta se hace correctamente.



5- Olvidate de los libros, apuntes o acordeones, son muy fáciles de detectar, evidencia en tu contra y si dicen todo no podrás usarlos con comodidad.


6- No trates de aprenderte todo una noche antes o aprenderte solo las respuestas del examen, lo más probable es que se te olvide todo bajo presión, mejor sigue clase con clase aprendiendo lo realmente importante, difícilmente se hace un examen donde se pregunten "los puntos finos" del curso a menos de que se quiera hacer un inútil derramamiento de ceros.


7-
Asegurate de que quien salga engañado no seas tú, si el profesor te aprueba sin que aprendas él cobró por nada y tú te esforzaste por nada, mejor ponlo a trabajar y que te enseñe, los exámenes deberían ser una herramienta más para garantizar que al final, sepas lo que querías aprender.


Espero que estos sean de utilidad y por cierto, desde la tarima del profesor se ve TODO, así que si no te dicen nada no es porque no se den cuenta, es porque aprendemos a tolerar pequeñas trampas, de nuevo, no se trata de hacer un inútil derramamiento de ceros pero si debemos mantener cierta civilidad en los exámenes.

Otros que no son trampas pero son indispensables:

1-
LEE BIEN LAS PREGUNTAS, no sabes la cantidad de errores que se ahorrarían con solo hacer eso, si no entiendes la pregunta alza la mano y consultala con el profesor, en un descuido hasta te dirá la respuesta.

2- Duerme bien antes del examen, una mente despejada vale más que ocho horas de estudio, creeeme.

3-
Llega a tiempo, platica con los compañeros antes del examen, no solo ayuda a relajarse, sino que puedes corregir malos entendidos que tengas.

4- Revisa tus respuestas antes de entregar el examen, no solo evitas que la redacción te avergüence sino que evita que cometas errores.

5-
Saliendo del examen, quedate un rato y comenta tus respuestas con los compañeros, así al menos no cometerás el mismo error dos veces.


Notese que el rigor en los exámenes varía según el grado, entre más jovenes sean los alumnos se les dan menos licencias y se les hacen exámenes más "directos" sobre lo visto en clase, ahí es donde menos deben hacer trampa y donde más usarán su memoria, asumo que los que leen esto están desde nivel medio superior hasta nivel superior y progresivamente reciben más soltura en los exámenes, finalmente son responsables de su propio desarrollo.

lunes, julio 08, 2013

El peor temor de Snowden ya es una realidad





EFE
Ni exilio ni peligro de encarcelamiento ni riesgo de persecución. El peor temor del exempleado de la CIA Edward Snowden, según sus propias palabras, es que "nada cambiará" en su país y en el mundo tras las revelaciones.


Puesto que EE.UU. se proclama a sí mismo como el 'campeón' de la democracia, los derechos humanos y la libertad de expresión, las revelaciones de Edward Snowden tendrían que ser una 'bomba' por la importancia de su contenido. Al menos eso era seguramente lo que pensaba el exagente estadounidense, en caso contrario no hubiera revelado estos datos.
 

Nadie confronta el "creciente peligro de la tiranía"
 

Las filtraciones de Snowden han provocado, sin duda, dolores de cabeza para la Casa Blanca, en particular con los aliados europeos las tensiones podrían crear complicaciones futuras. En la sociedad norteamericana no hay unidad sobre este caso. Unos agradecen a Snowden por haberles advertido de la perspectiva de vivir en un estado policial, otros insisten en que las escuchas son necesarias. Según Jack Lerner, profesor de Derecho en la Universidad del Sur de California especializado en seguridad nacional, "las encuestas dicen que todavía hay una muy fuerte mayoría a favor de la medida, que apoya a la NSA para que haga esto".
Una fuerte mayoría en EE.UU. apoya a la NSA

Pese a que en EE.UU. se han  celebrado unas escasas manifestaciones de protesta contra el espionaje, según un sondeo realizado conjuntamente por ABC News y 'The Washington Post', un 58% de la población estadounidense apoya las escuchas de la NSA y un 39% se opone a ellas. Hasta el momento, el exagente prófugo no ha logrado el objetivo de "convocar al pueblo estadounidense para confrontar el creciente peligro de la tiranía", como el padre de Snowden puso en una carta abierta el pasado martes.

"La gente verá en los medios todas estas revelaciones, sabrán que […] el Gobierno se va a otorgar poderes a sí mismo, de manera unilateral, para crear un mayor control sobre la sociedad estadounidense y la sociedad global. Pero no va a estar dispuesta a asumir los riesgos necesarios para levantarse y luchar para cambiar las cosas", confesó Snowden al diario 'The Guardian' su peor temor el mes pasado. Estas palabras resultaron fatídicas.
 

¿El lema 'Vivir libre o morir' ya no rige en EE.UU.?

El control total de las comunicaciones en EE.UU. parece ser una decisión de consenso entre el poder y sus ciudadanos, que reaccionaron de este modo a la tragedia del 11-S. La mayoría de los estadounidenses, que solían profesar el lema 'Vivir libre o morir', ahora no está en contra de renunciar a sus libertades civiles para tener una seguridad garantizada.

Según comentó a RT una representante del movimiento Amigos de WikiLeaks en Rusia –FoWL Russia–, responsable de la página del movimiento ruso en Twitter, "tras el 11-S los estadounidenses pueden justificar y perdonar cualquier cosa si se trata de la lucha contra el terrorismo. Su postura es 'una lástima que murió una persona por el ataque de 'drones', pero si no moriríamos muchos'. La nación norteamericana realmente confía en que este espionaje es necesario".
Justifican cualquier cosa si se trata de la lucha contra el terrorismo 

"Por otra parte, está habiendo reacción a nivel internacional, aunque tampoco sea tan resonante. Lo que hicieron los gobiernos espiados fue "pedir explicaciones", comentó la activista rusa a RT, precisando que a pesar de todo los partidarios de WikiLeaks esperan que los pueblos europeos "tengan en cuenta cómo actuaron sus líderes a la hora de ser humillados. Y que no les volverán a apoyar".
 

Una "nueva generación"

La reacción más fuerte a las revelaciones de Edward Snowden se ha concentrado en internet. Tras este escándalo varios blogueros y activistas en la red han subrayado que la decisión del Comité del Nobel de otorgarles el premio a Barack Obama y la Unión Europea fue apresurada y errónea. Así, el periodista ruso Oleg Kózirev, expresó su esperanza de que estas "violaciones de los derechos constitucionales de los pueblos no pasarán inadvertidas [a la comunidad internacional]". 
Washington nos teme, porque no puede reprimirnos con sus 'drones'

"La reacción más enérgica se produjo en la red. Y no son solo las palabras 'online'. Lo que sucede en internet gracias a WikiLeaks, a los Anonymous, a Edward Snowden y otros, es la primera resistencia mundial en la historia", dice la activista de los Amigos de WikiLeaks de Rusia.

Podría hablarse del nacimiento de una "nueva generación", algo de lo que hablaba Julian Assange en su última declaración a sus seguidores. Según la partidaria de Amigos de WikiLeaks en Rusia, Washington teme a los activistas valientes como Assange o Snowden, igual que a sus seguidores –aquí ya se puede hablar de una joven generación– porque "no nos puede reprimir con sus drones".

Entre los pocos países que expresaron su dura condena del espionaje de Washington están los países de América Latina. A Snowden, a quien se han negado a ayudar en Europa, le han apoyado los presidentes de Venezuela, Bolivia y Nicaragua, mostrando su disposión a recibirlo en sus países. Mientras que el destino del exagente de la NSA sigue sin estar definido, sus seguidores tienen la esperanza de que su acción mejorará el mundo.

"Sinceramente confiamos en que un día el mundo cambie", dice la activista de los Amigos de WikiLeaks de Rusia.

lunes, junio 17, 2013

Oliver Stone critica peliculas belicas Pro-yankis



El cineasta estadounidense Oliver Stone criticó duramente a filmes de su país por su carga ideológica al decir que “algunas películas contribuyen a la situación desastrosa del mundo, sobre todo las estadounidenses”, aseguró hoy en China, durante el Festival de Cine de Shanghai.







Stone, que se vio interrumpido en tres ocasiones por los aplausos de las cerca de 400 personas que lo escucharon hoy en el Museo del Cine de la ciudad, en un debate junto al cineasta hongkonés Johnnie To, criticó cómo Hollywood, desde 2001, glorifica la guerra y a la participación de EEUU en conflictos bélicos.

Stone, ganador de 5 Oscar, puso como ejemplo el filme de Steven Spielberg “Buscando al soldado Ryan” de la que aseguró “refleja ese espíritu americano: vamos, llegamos, pateamos culos, hacemos lo que hay que hacer, todo mentiras”.





Acerca de “La caída del halcón negro”, de Ridley Scott, dijo que “es una de las películas más obscenas que se han hecho, y es una buena película y funciona”.

“Técnicamente es hermosa, pero es obscena, porque su mensaje es que Estados Unidos va a Somalía, toda esa gente es asesinada por unos negros que disparan indiscriminadamente, y los americanos muestran su nobleza”, dijo.





“Este tipo de películas, como «Gladiador» también, crean esta mentalidad, y es lo que hemos tenido, como americanos, durante años: películas de guerra que nos dicen que está bien morir o ir a otro país a matar gente”, dijo.

Para el director de “Pelotón”, “hay miles de personas como yo que de veras no creemos en el imperio americano, que pensamos que debemos detenerlo, porque lleva a un mundo de locura, un mundo desequilibrado, supuestamente apoyado en el dominio del aire, la tierra, el mar, el espacio y el ciberespacio”.






En otro párrafo afirmó que “mientras tanto seguimos actuando, con todo nuestro poder, como si fuéramos el que lleva todas las de perder en cientos de películas de Hollywood, así que piensen en lo que estoy diciendo, hay un montón de gente de mi edad que hasta los 90 de verdad se creía que América ganó la Segunda Guerra Mundial”.

Stone recordó que cuando EEUU entró en Francia, en 1944, la Unión Soviética ya estaba camino de Alemania en Europa Oriental: “La invasión (en Normandía) no fue importante para el resultado final de la guerra, y digo esto porque no conocemos nuestra propia historia, y estamos haciendo películas sobre ello”, afirmó.





Stone recordó también cómo “Patton” era “la película favorita de (Richard) Nixon”, el presidente de su país al final de la guerra de Vietnam, que según el cineasta se obsesionó con ella “y la veía seis o siete veces cada noche, para sacar esa valentía y sentir esa sensación de fortaleza militar de la película”.

Fruto de aquello, aseguró hoy, fue el bombardeo estadounidense de Camboya detrás del Vietcong y la muerte de “tres o cuatro millones de asiáticos”, y agregó que para abordar la violencia en el cine es necesario tener un buen motivo, ya que conlleva una “responsabilidad”.





“En la medida en que estuve en la guerra, y vi la violencia en combate, puedo decir que no es todo balas silbando y rebotando por todas partes y veinte personas cayendo abatidas, todo es mucho más complicado y sucio, es algo muy feo”, que si se muestra en toda su crudeza en el cine “sacará al público de la película”.

“Cuando enseñás algo realista en la pantalla, ya sea un combate de boxeo o una matanza en una guerra, me gusta que tenga un impacto en el público”, como cuando en “Nacido el 4 de julio” muestra “el efecto de una sola bala en la vida de un hombre”, que queda en una silla de ruedas tras ser herido en combate.





De la violencia bélica de su “Pelotón” dijo que no es realista, ya que es sólo el ambiente de una “fábula” sobre la guerra, y del famoso comienzo de “Rescatando al soldado Ryan” comentó que la batalla sí es realista, pero que está “sobreexagerada” para dar esa idea del sacrificio glorioso de su país en aquel conflicto.

“De nuevo son los Estados Unidos creando su historia de la victoria, lo grandes que fueron sus soldados, su mejor generación, como la llaman”, concluyó.







viernes, junio 14, 2013

las 10 potencia militares del mundo



RIA Novosti / Vitali Beloúsov
El 'think tank' Global Firepower (GFP) ha elaborado y publicado en su página web la lista de las potencias militares más fuertes, tras un completo análisis de múltiples datos relativos a los 68 países más poderosos en este aspecto en la actualidad.
Para su estudio, los investigadores de GFP midieron 40 valores diferentes sobre cada país, incluyendo el número de efectivos aéreos y navales, el presupuesto destinado a defensa o el personal militar en activo, así como otros relativos a cuestiones logísticas, financieras y geográficas tales como el número total de población de cada país y su extensión, el número de barriles de crudo que producen y consumen al día o con cuántos puertos marítimos, aeropuertos y carreteras cuenta cada uno, entre otros factores.

A partir de los resultados de este análisis, GFP estableció un 'índice de poder', en el que las cifras más bajas equivalen a la mayor capacidad militar.

EE.UU. encabeza el top ten de la lista, seguido de Rusia y China en segundo y tercer lugar respectivamente. India aparece en cuarta posición, justo por delante del Reino Unido y de Francia, que ocupa el sexto lugar. Alemania, Corea del Sur, Italia y Brasil, por ese orden, completan los diez primeros de esta clasificación.

De acuerdo con el informe, en el listado no se han tenido en cuenta los países que disponen de armamento nuclear  sino estrictamente los que cuentan con mayor capacidad para hacer la guerra por medios convencionales por tierra, mar y aire. 

Sin embargo, el estudio revela asimismo que Rusia y EE.UU. superan también ampliamente al resto del mundo en armamento nuclear, con 8.500 y 7.700 ojivas nucleares, respectivamente.

La información desglosada por países que a continuación se muestra es tan solo un extracto de algunos de los valores analizados. Hay que señalar que el 'índice de poder' final de cada país es la suma del conjunto de valores analizados y que no se ven reflejados en su totalidad en el extracto siguiente.

10. Brasil
AFP CHRISTOPHE SIMON


Índice de Poder: 0,6912

Presupuesto de Defensa: 31.576 millones de dólares

Personal Militar Activo: 371.199

Mano de Obra: 104.700.000

Número Total de Aeronaves: 822

Fuerza Naval Total: 106 unidades

9. Italia
AFP Mahmud Turkia


Índice de Poder: 0,6838

Presupuesto Defensa: 31.946 millones de dólares

Personal Militar Activo: 293.202

Mano de Obra: 25.080.000

Número Total de Aeronaves: 770

Fuerza Naval Total: 179 unidades

8. Corea del Sur 
AFP JUNG YEON-JE


Índice de Poder: 0,6547

Presupuesto de Defensa: 28.280 millones de dólares

Personal Militar Activo: 653,000

Mano de Obra Militar: 25.100.000 operarios

Número Total de Aeronaves: 871

Fuerza Naval Total: 190 unidades

7. Alemania
AFP Ronny Hartmann


Índice de Poder: 0,6491

Presupuesto de Defensa: 43.478 millones de dólares 

Personal Militar Activo: 148,996

Mano de Obra: 43.620.000

Número Total de Aeronaves: 925

Total Fuerza Naval: 67 unidades

6. Francia
AFP Issouf Sanogo


Índice de Poder: 0,6163

Presupuesto de Defensa: 58.244 millones de dólares 

Personal Militar Activo: 362.485

Mano de Obra: 29.610.000

Número Total de Aeronaves: 544

Total Fuerza Naval: 180 unidades

5. Reino Unido 
Flickr / defenceimages


Índice de Poder: 0,5185

Presupuesto de Defensa: 57.875 millones de dólares

Personal Militar Activo: 224.500

Mano de Obra: 31.720.000

Número Total de Aeronaves: 1.412

Fuerza Naval Total: 77 unidades

4. India
Corbis


Índice de Poder: 0,4346

Presupuesto de Defensa: 44.282 millones de dólares

Personal Militar Activo: 1.325.000

Mano de Obra: 487.600.000

Número Total de Aeronaves: 1.962

Fuerza Naval total: 170 unidades

3. China
AFP ALEX HOFFORD


Índice de Poder: 0,3351

Presupuesto de Defensa: 129.272 millones de dólares

Personal Militar Activo: 2.285.000

Mano de Obra Militar: 795.500.000

Número Total de Aeronaves: 5.048

Fuerza Naval Total: 972 unidades

2. Rusia
SUKHOI


Índice de Poder: 0,2618

Presupuesto de Defensa: 64.000 millones de dólares

Personal Militar Activo: 1.200.000

Mano de Obra: 75.330.000

Número Total de Aeronaves: 4.498

Fuerza Naval Total: 224 unidades

1. EE.UU. 
Flickr / usnavy


Índice de Poder: 0,2475

Presupuesto de Defensa: 689.591 millones de dólares

Personal Militar Activo: 1.477.896

Mano de Obra: 153.600.000

Número Total de Aeronaves: 15.293

Fuerza Naval Total: 290 unidades
El 'think tank' (que  en su informe reproduce las palabras del filósofo británico y premio Nobel de Literatura Bertrand Russell: "La guerra no determina quién tiene la razón, sino sólo quien queda en pie"), destaca que esta clasificación no es algo estático, pues "la carrera mundial por el poder militar está lejos de terminar".

martes, junio 04, 2013

¿Y tienes WhatsApp?... Lo que nadie nos cuenta





Es la aplicación "de moda'" en el mundo de la telefonía móvil, casi acto seguido al 'dame tu teléfono' viene como pregunta ¿Y tienes WhatsApp?.
Claramente esta aplicación está cambiando el concepto de los SMS ofreciendo mensajería gratuita.

Más de uno, ya ha alertado sobre la inseguridad de WhatsApp por la forma en la que transmite en claro los datos y lo que eso supone en entornos donde el medio es compartido.

Hoy vamos a hablar de la parte interna, de la forma en la que WhatsApp almacena y gestiona los datos.
Si observamos desde dentro la estructura de ficheros de la aplicación llegamos a dos ficheros llamados msgstore.db y wa.db (las ubicaciones varían, como es lógico, de Android a Iphone).
Estos ficheros están en formato SQLite.

Una vez importamos estos ficheros con alguna herramienta que permita ojear su interior (por ejemplo SQLite Manager) nos encontramos la primera sorpresa: ninguno de los datos ahí contenidos están cifrados.
En wa.db se almacenan los contactos y en msgstore.db todos los mensajes enviados




Así es, toda la relación de mensajes enviados y recibidos están ahí. Y porqué hago énfasis en "todos", sencillamente porque aunque WhatsApp teóricamente da la oportunidad mediante su interfase gráfica de eliminar conversaciones, la realidad es que permanecen en la base de datos ad infinitum.

Y el tema es aun mas divertido si el envío o recepción de mensajes se produce en un momento donde esté activado el GPS, ya que WhatsApp almacena también en el fichero msgstore.db las coordenadas




En el caso de Android aun hay mas 'chicha' almacenada que podría ser interesante para un investigador forense o un novio celoso.
Por lo visto WhatsApp viene configurado by default con un nivel de logging extremadamente 'verbose' y almacena, dentro del directorio /files/Logs, unos ficheros con este aspecto:




En esos archivos se registra con un nivel altísimo de debug todas las transacciones XMPP que realiza la aplicación, anotando con su correspondiente hora/fecha cuando se recibe o envía un mensaje (entre otras cosas).

xmpp/reader/read/message 346XXXXXXX@s.whatsapp.net 1307XXXXXX-30 0 false false


Esos archivos son fácilmente 'parseables' para extraer la relación de números con los que se ha mantenido algún tipo de conversación

lunes, noviembre 26, 2012

El ascenso y apogeo de Hitler, analizado por su mejor biógrafo




Especialista en la vida de Adolf Hitler -al que le ha dedicado varias obras-, el historiador Ian Kershaw desentraña en "El mito de Hitler" la temprana adhesión que obtuvo el dictador alemán, basada según esta investigación en ciertos valores sociales y políticos reconocibles en sociedades distintas a la de la Alemania del Tercer Reich.


Aunque a simple vista parecía un candidato poco apropiado para asumir un poder dictatorial, Hitler fue -entre todos los fanáticos del nacionalismo racista que había en Alemania tras la Primera Guerra Mundial- receptor de un apoyo incuestionable por parte de de las masas.

¿Cómo logró un personaje tan poco atractivo alcanzar el control de la maquinaria de un complejo Estado moderno? ¿Por qué su autoridad -en contra de todas las previsiones- no fue limitada por restricciones constitucionales o cercenada por las clases gobernantes tradicionales?

A partir de estos núcleos, Kershaw -catedrático de Historia Moderna en la Universidad de Sheffield hasta 2008 y considerado uno de los principales expertos en Hitler y la Alemania nazi- narra el ascenso, apogeo y declive del Führer, a la vez que demuestra cómo su magnetismo se convirtió en una pieza crucial para el Tercer Reich y en elemento vital para la consecución de los objetivos políticos nazis.

"El mito de Hitler", editado por el sello Crítica, describe la construcción de un fenómeno que se inició tras la Primera Guerra Mundial y el tumultuoso período de la República de Weimar, cuando una gran parte de la sociedad -que no necesariamente coincidía con el ideario nazi- vieron en el Reich alemán una oportunidad para recuperar la estabilidad perdida.

Kershaw desliza que esta adhesión está vinculada con la percepción de que Hitler había logrado reinstaurar la paz, el orden y la recuperación económica más allá de las fronteras alemanas: así lo respaldan distintas fuentes de la época que van desde informes de la Gestapo en los años de gobierno nazi hasta encuestas oficiales y diarios de alemanes del período.

"Una dificultad que se presenta al estudiar el nazismo -expresa- consiste en la necesidad de explicar lo irracional en términos racionales. Otra es la necesidad de superar el rechazo moral a fin de intentar comprender las acciones y conductas más repulsivas".

"Ninguna de las dos es propia y exclusiva de los historiadores que trabajan acerca del régimen nazi, pero allí se manifiestan con intensidad”, explica el historiador británico.

Kershaw intenta dilucidar cómo el mito de Hitler fue estimulado por sus colaboradores inmediatos (entre ellos el ideólogo de la propaganda nazi, Joseph Goebbels) y constantemente exhibido a los alemanes mediante la propaganda oficial, aunque esta tendencia se tornó discontinua cuando los éxitos militares comenzaron a esfumarse.

El investigador detecta media docena de factores que encumbraron la figura de Hitler a la categoría de “mito”, entre ellos el hecho de que el dictador era considerado como la personificación de la nación y la unidad de la comunidad nacional, así como también se lo asociaba al milagro económico de la Alemania de los años treinta, gracias a la eliminación del azote del desempleo generalizado.

Sin embargo, desatado el horror de la Segunda Guerra Mundial con todo su arsenal de exterminio y hambruna, el Führer se convirtió en una figura errática que desencadenó la disolución del entramado nazi: así, a pesar de la efímera reacción a favor de Hitler tras el atentado de julio de 1944, la mitología en torno a su figura ya se había extinguido.

El historiador británico aborda también la cuestión antisemita que sentó las bases para el Holocausto: según la investigación, su imagen fluctuó desde un interesado vaivén en los años previos a la toma del poder a moderar el grado de virulencia contra los judíos.

"El mito de Hitler" explica cómo la sociedad alemana le dio su apoyo al dictador por los éxitos y la estabilidad conseguidos, mientras que el perfil antisemita fue subestimado, aunque los años de guerra demostraron cómo el azote antisemita registró picos de violencia nunca vistas hasta entonces, avalados por el asombro o la pasividad de muchos alemanes que hasta el final de la guerra asistieron a los horrores del exterminio.

La obra es el resultado de una de las investigaciones más certeras emprendidas por el historiador para dilucidar qué se esconde detrás del dictador alemán y por qué un pueblo y su ejército se dejaron arrastrar por los delirios de un líder que provocó la debacle de Europa y su propia destrucción.


Fuentes de Información
Télam - El ascenso y apogeo de Hitler, analizado por su mejor biógrafo

martes, noviembre 13, 2012

La guerra en el espacio y el futuro del poder global deEE.UU





Estamos en 2025 y una “cubierta triple” de avanzada y de drones armados llena los cielos desde la endosfera a la exosfera. Una maravilla de la era moderna que puede hacer llegar su armamento a cualquier lugar del planeta a una asombrosa, destruir un de comunicaciones satelitales del enemigo o seguir de forma biométrica a individuos a grandes distancias. Junto a la avanzada capacidad del país para la ciberguerra, también es el más sofisticado sistema militarizado de información jamás creado y una póliza de seguros del dominio global de EE.UU. hasta bien avanzado el Siglo XXI. Es el futuro tal como lo imagina el Pentágono, así se está desarrollando y los estadounidenses no saben nada al respecto.

Todavía operan en otra época. “Nuestra armada es más pequeña ahora que en cualquier momento desde 1917”, se quejó el candidato republicano, Mitt Romney, durante el último debate presidencial.

Con palabras de burla desdeñosa, el presidente Obama respondió rápidamente: “Bueno, gobernador, también tenemos menos caballos y bayonetas, porque la naturaleza de nuestras fuerzas armadas ha cambiado… la cuestión no es un juego de acorazados, en el cual contamos barcos. Es lo que son nuestras capacidades”.

Obama ofreció posteriormente solo un atisbo de lo que podrían ser esas capacidades: “Lo que hice fue trabajar con nuestro estado mayor conjunto para pensar en lo que vamos a necesitar en el futuro para garantizar nuestra seguridad… Tenemos que pensar en la ciber seguridad. Tenemos que hablar del espacio”.

En medio de toda la charla mediática posterior al debate, sin embargo, parece que ningún comentarista tuvo la menor idea cuando se trató de los profundos cambios estratégicos codificados en las escasas palabras del presidente. Sin embargo, en los últimos cuatro años, trabajando en silencio y secreto, el gobierno de Obama ha presidido sobre una revolución tecnológica en la planificación de la defensa, llevando a la nación mucho más allá de las bayonetas y los acorazados, hacia la ciberguerra y la armamentización total del espacio. Ante la decreciente influencia económica, este nuevo atrevido avance en lo que se llama “guerra de la información” puede resultar ser significativamente responsable si la dominación global de EE.UU. continúa de alguna manera hasta bien avanzado el Siglo XXI.

Aunque los cambios tecnológicos involucrados son nada más y nada menos que revolucionarios, tienen profundas raíces históricas en un estilo característico del poder global estadounidense. Ha sido evidente desde cuando esta nación apareció por primera vez en la escena mundial con su conquista de las Filipinas en 1898. Durante un siglo, precipitadas en tres crisoles asiáticos de la contrainsurgencia –en las Filipinas, Vietnam y Afganistán– las fuerzas armadas de EE.UU. han sido repetidamente llevadas al punto de ruptura. Ha respondido repetidamente fusionando las tecnologías más avanzadas de la nación en nuevas infraestructuras de la información de un poder sin precedentes.

Los militares crearon primero un régimen manual de información para la pacificación de las Filipinas, luego un aparato computarizado para combatir las guerrillas comunistas en Vietnam. Finalmente, durante más de una década en Afganistán (y sus años en Iraq), el Pentágono ha comenzado a fusionar la biométrica, la ciberguerra, y un potencial futuro escudo aeroespacial de triple cubierta en un régimen robótico de información que podría producir una plataforma de poder sin precedentes para el ejercicio de la dominación global – o para un futuro desastre militar.

La primera revolución de la información de EE.UU.


Este sistema característico estadounidense de recolección de información imperial (y las prácticas de vigilancia y de práctica bélica que lo acompañan) tiene su origen en algunas brillantes innovaciones estadounidenses en el manejo de datos textuales, estadísticos y visuales. Su suma no fue nada menos que una nueva infraestructura de la información con una capacidad sin precedentes de supervisión masiva.

Durante dos décadas extraordinarias, invenciones estadounidenses como el telégrafo cuádruplex de Thomas Alva Edison (1874), la máquina de escribir comercial de Philo Remington (1874), el sistema de clasificación decimal de Melvil Dewey (1876), y la tarjeta perforada patentada de Herman Hollerith (1989) crearon sinergias que condujeron a la aplicación militarizada de la primera revolución de la información de EE.UU. Para pacificar una determinada resistencia guerrillera que persistió en las Filipinas durante una década después de 1898, el régimen colonial estadounidense –a diferencia de los imperios europeos con sus estudios culturales de “civilizaciones orientales”– utilizó esas tecnologías avanzadas de información para reunir datos empíricos detallados sobre la sociedad filipina. De esta manera, forjó un aparato de seguridad vigilante que jugó un papel importante en el aplastamiento del movimiento nacionalista filipino. El resultante aparato colonial de policía y vigilancia también dejó una duradera huella institucional en el emergente Estado EE.UU.

Cuando EE.UU. entró a la Primera Guerra Mundial en 1917, el “padre de la inteligencia militar estadounidense”, coronel Ralph Van Deman, utilizó métodos de seguridad que había desarrollado años antes en las Filipinas para fundar la División de Inteligencia Militar del Ejército. Reclutó un personal que creció rápidamente de una persona (él mismo) a 1.700, desplegó unos 300.000 ciudadanos-agentes para compilar más de un millón de páginas de informes de vigilancia sobre ciudadanos estadounidenses, y estableció los fundamentos para un aparato de vigilancia interior permanente.

Una versión de este sistema creció hasta lograr un éxito sin paralelo durante la Segunda Guerra Mundial cuando Washington estableció la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) como la primera agencia de espionaje mundial de la nación. Entre sus nueve ramas, Investigación & Análisis reclutó un personal de casi 2.000 académicos que acumularon 300.000 fotografías, un millón de mapas, y tres millones de tarjetas de archivo, que desplegaron en un sistema de información mediante “indexado, cotejo y corroboración” para responder innumerables preguntas tácticas.

Sin embargo, a comienzos de 1944, el OSS se encontró, según las palabras del historiador Robin Winks, “ahogándose bajo el flujo de la información”. Muchos de los materiales que habían sido recolectados con tanto cuidado fueron abandonados para que se descompusieran en almacenamiento, sin leerlos ni procesarlos. A pesar de su ambicioso alcance global, este primer régimen de información de EE.UU., a falta del cambio tecnológico, podría haber colapsado bajo su propio peso, ralentizando el flujo de información extranjera que probaría ser tan crucial para el ejercicio por EE.UU. de la dominación global después de la Segunda Guerra Mundial.

Computarizando Vietnam


Bajo las presiones de una guerra interminable en Vietnam, los que dirigían la infraestructura de la información de EE.UU. recurrieron a la administración computarizada de datos, y lanzaron un nuevo régimen de información estadounidense. Impulsado por los más avanzados ordenadores centrales de IBM, los militares de EE.UU. compilaron tabulaciones mensuales de la seguridad en todas las 12.000 aldeas de Vietnam del Sur y archivaron los tres millones de documentos del enemigo que sus soldados capturaban cada año, en gigantescos rollos de film con códigos de barra. Al mismo tiempo, la CIA puso en secuencia y computarizó diversos datos sobre la infraestructura civil comunista como parte de su infame Programa Phoenix. Esto, por su parte, se convirtió en la base para sus sistemáticas torturas y 41.000 “ejecuciones extrajudiciales” (que, basándose en desinformación de mezquinos rencores locales y contrainteligencia comunista, mató a muchos, pero no logró capturar más que a unos pocos altos cuadros comunistas).

De un modo más ambicioso, la Fuerza Aérea de EE.UU. gastó 800 millones de dólares al año para cubrir el sur de Laos con una red de 20.000 sensores acústicos, sísmicos, térmicos y sensibles al amoníaco para determinar con toda precisión convoyes de camiones de Hanói que bajaban por la pista Ho Chi Minh bajo una densa cobertura selvática. La información que suministraron fue reunida en sistemas computarizados a fin de identificar objetivos para las incesantes operaciones de bombardeo. Después que 100.000 soldados norvietnamitas pasaron directamente a través de esa red electrónica sin ser detectados, con camiones, tanques y artillería pesada para lanzar la Ofensiva Nguyen Hue en 1972, la Fuerza Aérea del Pacífico de EE.UU. calificó ese atrevido intento de construir un “campo de batalla electrónico” de rotundo fracaso.

En esta olla a presión de lo que se convirtió en la mayor guerra aérea de la historia, la Fuerza Aérea también aceleró la transformación de un nuevo sistema de información que llegaría a tener significación tres décadas más tarde: el drone Firebee. Al terminar la guerra, se había transformado en una aeronave sin tripulación crecientemente ágil que hizo 3.500 salidas de vigilancia de máximo secreto sobre China, Vietnam del Norte, y Laos. En 1972, el drone SC/TV, con una cámara en su punta, era capaz de volar 3.900 kilómetros navegando a través de una imagen de televisión de baja resolución.

En general, todos esos datos computarizados ayudaron a fomentar la ilusión de que los programas de “pacificación” estadounidenses en el campo estaban conquistando a los habitantes de las aldeas de Vietnam, y la ilusión de que la guerra aérea estaba destruyendo exitosamente el esfuerzo de aprovisionamiento de Vietnam del Norte. A pesar de una sucesión funesta de fracasos a corto plazo que ayudaron a dar un golpe espectacular al poder estadounidense, toda esa recolección computarizada de datos resultó ser un experimento fundamental incluso si sus progresos no llegaron a ser evidentes durante otros 30 años hasta que EE.UU. comenzó a crear un tercer régimen –robótico- de información.

La guerra global contra el terror


Cuando se vio al borde de la derrota en el intento de pacificación de dos sociedades complejas, Afganistán e Iraq, Washington respondió en parte mediante el ajuste de nuevas tecnologías de vigilancia electrónica, identificación biométrica, y guerra de drones – todo lo cual se funde ahora en lo que podría convertirse en un régimen de información mucho más poderoso y destructivo que todo lo que tuvo lugar anteriormente.

Después de seis años de esfuerzo fracasado de contrainsurgencia en Iraq, el Pentágono descubrió el poder de la identificación biométrica y la vigilancia electrónica para pacificar las extensas ciudades del país. Entonces creó una base de datos biométrica iraquí con más de un millón de huellas digitales y reconocimiento del iris a la cual las patrullas estadounidenses en las calles de Bagdad podían tener acceso instantáneamente mediante un vínculo por satélite a un centro informático en Virginia Occidental.

Cuando el presidente Obama asumió el poder y lanzó su “oleada”, escalando el esfuerzo de guerra de EE.UU. en Afganistán, ese país se convirtió en una nueva frontera para probar y perfeccionar semejantes bases de datos biométricos, así como para una guerra de drones hecha y derecha tanto en ese país como en las regiones tribales fronterizas de Pakistán, el último pliegue en una guerra tecnológica ya iniciada por el gobierno de Bush. Esto involucró la aceleración de desarrollos tecnológicos en la guerra de drones que había sido suspendida en gran parte durante dos décadas después de la Guerra de Vietnam.

Lanzado en 1994 como un avión experimental, sin armas, de vigilancia, el drone Predator fue utilizado por primera vez en el año 2000 para vigilancia de combate en la “Operación Ojos Afganos” de la CIA. En 2011, el avanzado drone MQ-9 Reaper, con capacidades de “persistente cazador asesino”, fue fuertemente armado de misiles y bombas así como de sensores que podían interpretar tierra alterada a 1.500 metros y rastrear huellas hasta las instalaciones del enemigo. Entre 2004 y 2010 el tiempo total en vuelo de todos los vehículos sin tripulación aumentó de solo 71 horas a 250.000 horas, lo que indica el ritmo acelerado de desarrollo de los drones.

En 2009, la Fuerza Aérea y la CIA ya estaban utilizando una armada de drones de por lo menos 195 Predator y 28 Reaper dentro de Afganistán, Iraq y Pakistán – y la cantidad solo ha aumentado desde entonces. Recolectaron y transmitieron 16.000 horas de video por día, y desde 2006 hasta 2012 dispararon cientos de misiles Hellfire que supuestamente mataron a 2.600 presuntos insurgentes dentro de las áreas tribales de Pakistán. Aunque la segunda generación de drones Reaper podría parecer sorprendentemente sofisticada, un analista de la defensa los calificó de “algo como el Modelo T de Ford”. Más allá del campo de batalla, hay ahora unos 7.000 drones en la armada estadounidense de aviones sin tripulación, incluyendo 800 drones de mayor tamaño que disparan misiles. Al financiar su propia flota de 35 drones y al pedir prestado otros de la Fuerza Aérea, la CIA ha pasado de la recolección pasiva de inteligencia a la formación de una capacidad robótica paramilitar permanente.

En los mismos años, llegó otra forma de guerra de la información, literalmente, en línea. Durante dos administraciones ha habido continuidad en el desarrollo de una capacidad de ciberguerra dentro del país y en el exterior. A partir de 2002, el presidente George W. Bush autorizó ilegalmente a la Agencia de Seguridad Nacional a escanear innumerables millones de correos electrónicos con su base de datos de máximo secreto “Pinwale”. Del mismo modo, el FBI inició un Almacén de Datos Investigativos que, en 2009, contenía mil millones de registros individuales.

Bajo los presidentes Bush y Obama, la vigilancia digital defensiva se ha convertido en una capacidad de “ciberguerra” ofensiva, que ya ha sido desplegada contra Irán en la primera ciberguerra significante de la historia. En 2009, el Pentágono formó el Comando Ciber de EE.UU. (CYBERCOM), con sede en Ft. Meade, Maryland, y un centro de ciberguerra en la Base Aérea Lackland en Texas, atendido por 7.000 empleados de la Fuerza Aérea. Dos años después, declaró el ciberespacio como “dominio operacional” como el aire, la tierra o el mar, y comenzó a invertir su energía en el desarrollo de un cuadro de ciber-guerreros capaces de lanzar operaciones ofensivas, como una variedad de ataques contra centrífugas computarizadas en las instalaciones nucleares de Irán y los bancos en Medio Oriente que manejan dinero iraní.

Un régimen de información robótica


Como en el caso de la Insurrección Filipina y la Guerra de Vietnam, las ocupaciones de Iraq y Afganistán han servido de catalizador para un nuevo régimen de información, fusionando el espacio aéreo, el ciberespacio, la biométrica y la robótica en un aparato de poder potencialmente sin precedentes. En 2012, después de años de guerra terrestre en ambos países y de continua expansión del presupuesto del Pentágono, el gobierno de Obama anunció una futura estrategia de defensa más sobria. Incluyó una reducción de 14% de la futura fuerza de infantería, compensada por un aumento del énfasis en inversiones en los dominios del espacio exterior y el ciberespacio, en particular en lo que el gobierno llama “capacidades críticas basadas en el espacio”.

En 2020, la nueva arquitectura de la defensa debería ser capaz en teoría de integrar el combate en espacio, el ciberespacio, y en tierra, mediante la robótica para –se afirma– la entrega de información integrada para la acción letal. Significativamente, el espacio y el ciberespacio, son dominios nuevos, no regulados, de conflicto militar, que van en gran parte más allá del derecho internacional. Y Washington espera utilizar ambos, sin limitación, como palancas de Arquímedes para ejercer nuevas formas de dominación global hasta bien avanzado el Siglo XXI, tal como el Imperio Británico dominó desde los mares y el imperio estadounidense en la Guerra Fría ejerció su alcance global mediante el poder aéreo.

Mientras Washington trata de vigilar el globo desde el espacio, el mundo podría preguntar: ¿a qué altura se encuentra la soberanía nacional? A falta de algún acuerdo internacional sobre la dimensión vertical del espacio aéreo soberano (ya que fracasó una conferencia sobre derecho aéreo internacional, convocada en París en 1910), algún travieso abogado del Pentágono podría responder: solo hasta una altura en la que pueda ser implementado. Y Washington ha llenado ese vacío legal con una matriz ejecutiva secreta –operada por la CIA y el Comando de Operación Especiales clandestinas– que asigna arbitrariamente nombres, sin ninguna supervisión judicial, a una “lista de asesinatos” clasificada que significa la muerte silenciosa y repentina desde el cielo para presuntos terroristas en todo el mundo musulmán.

Aunque los planes de EE.UU. para la guerra en el espacio siguen siendo altamente clasificados, es posible juntar las piezas de ese rompecabezas aeroespacial troleando los sitios en la web del Pentágono, para encontrar muchos de los componentes clave en descripciones técnicas en la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa (DARPA). Ya en 2020, el Pentágono espera patrullar incesante e incansablemente todo el globo mediante un escudo espacial de triple cubierta que alcanza desde la estratosfera hasta la exosfera, impulsado por drones armados de misiles ágiles, vinculados por un sistema satelital modular capaz de adaptarse, monitoreado mediante un panóptico telescópico, y operado por controles robóticos.

El drone espacial X-37B


En la parte inferior del emergente escudo aeroespacial de EE.UU., a una distancia de ataque de la Tierra en la estratosfera inferior, el Pentágono está construyendo una armada de 99 drones Global Hawk equipados de cámaras de alta resolución, capaces de vigilar todo el terreno dentro de un radio de 160 kilómetros, sensores electrónicos para interceptar comunicaciones, motores eficientes para vuelos continuos de 24 horas, y eventualmente misiles Triple Terminator para destruir objetivos bajo ellos. Para fines de 2011, la Fuerza Aérea y la CIA ya habían rodeado la masa terrestre eurasiática con una red de 60 bases para drones armados con misiles Hellfire y bombas GBU-30, permitiendo ataques aéreos contra objetivos en cualquier parte en Europa, África, o Asia.


drones Global Hawk


La sofisticación de la tecnología en este ámbito salió a la luz en diciembre de 2011 cuando uno de los RQ-170 Sentinel de la CIA cayó en Irán. Reveló ser un drone en forma de murciélago equipado con una capacidad oculta de evasión de radar, un radar de “phase array” activo escaneado electrónicamente, y óptica avanzada “que permite que los operadores identifiquen positivamente a presuntos terroristas desde decenas de miles de metros en el aire”.

Si los planes salen bien, en el mismo nivel más bajo a alturas de hasta 19,3 kilómetros, aviones sin tripulación como el “Vulture”, con paneles solares que cuban su masiva envergadura de 122 metros, patrullarán incesantemente el globo durante hasta cinco años a la vez con censores para una vigilancia “sin pestañear”, y posiblemente misiles para ataques letales. La viabilidad de esta nueva tecnología fue establecida en 1997 por el avión Pathfinder de la NASA con energía solar, con una envergadura de 30 metros, que alcanzó una altura de 22 kilómetros en 1997, y su sucesor de cuarta generación, el “Helios” que voló a 30 kilómetros con una envergadura de 75 metros en 2001, 3,2 kilómetros más alto que cualquier avión anterior.

avion Vulture


Para el nivel siguiente sobre la Tierra, en la estratosfera superior, DARPA y la Fuerza Aérea colaboran en el desarrollo del Vehículo de Crucero Hipersónico Falcon. Volando a una altura de 32 kilómetros, se espera que pueda “llevar una carga de 5 toneladas a una distancia de 17.000 kilómetros de EE.UU. continental en menos de dos horas”. Aunque los primeros lanzamientos de prueba en abril de 2010 y agosto de 2011 se estrellaron a mitad de vuelo, llegaron a una distancia sorprendente de 20.000 kilómetros por hora, 22 veces la velocidad del sonido, y enviaron “datos inigualables” que ayudarían a solucionar problemas restantes de aerodinámica.


Vehículo de Crucero Hipersónico Falcon


En el nivel superior de esa cubierta aeroespacial de tres niveles, la edad de la guerra espacial alboreó en abril de 2010 cuando el Pentágono lanzó silenciosamente el drone espacial X-37B, una nave sin tripulación de una longitud de solo 8,8 metros, a una órbita de 402 kilómetros sobre la Tierra. Para cuando su segundo prototipo aterrizó en la Base Vandenberg de la Fuerza Aérea en junio de 2012, después de un vuelo de 15 meses, esa misión clasificada representó un ensayo exitoso de “naves especiales reutilizables controladas robóticamente” y estableció la viabilidad de drones espaciales sin tripulación en la exosfera.

En este cenit de la triple cubierta, a 322 kilómetros sobre la Tierra, donde pronto transitarán los drones especiales, los satélites orbitales son los principales objetivos, una vulnerabilidad que fue obvia en 2007 cuando China utilizó un misil tierra-aire para derribar uno de sus propios satélites. Como reacción, el Pentágono desarrolla ahora el sistema satelital F-6 que “descompondrá una gran nave espacial monolítica en un grupo de elementos vinculados por radio, o nodos [que aumentan] la resistencia a… la ruptura de una parte en mal estado o al ataque de un adversario.” Y hay que pensar en que el X-37B tiene una espaciosa sección de carga para llevar misiles o futuros armamentos de laser a fin de destruir satélites enemigos – en otras palabras, la capacidad potencial de incapacitar las comunicaciones de un futuro rival militar como China, que tendrá en operación su propio sistema satelital global en 2020.

Finalmente, el impacto de este tercer régimen de información será conformado por la capacidad de las fuerzas armadas de EE.UU. de integrar su variedad de armamento aeroespacial global en una estructura robótica de comando que sería capaz de coordinar operaciones en todos los dominios de combate: espacio, ciberespacio, cielo, mar, y tierra. Para administrar el creciente torrente de información dentro de esta triple cubierta delicadamente equilibrada, el sistema tendría que poder automantenerse en última instancia mediante “tecnologías de manipuladores robóticos”, como el sistema FREND del Pentágono que algún día podría tener el potencial de entregar combustible, hacer reparaciones, o reposicionar satélites.

Para una nueva óptica global, DARPA está construyendo el Telescopio de Vigilancia Espacial (SST) de ángulo ancho, que estaría situado en bases que rodearían el globo en un salto enorme en la “vigilancia espacial”. El sistema permitiría que futuros guerreros en el espacio vieran todo el cielo alrededor de todo el planeta sentados ante un solo monitor, posibilitando el rastreo de cualquier objeto en la órbita terrestre.

La operación de este complejo aparato a escala mundial requerirá, como explicó un funcionario de DARPA en 2007, “una colección integrada de sistemas de vigilancia espacial –una arquitectura– que sea a prueba de fugas”. Por lo tanto, en 2010, la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial tenía 16.000 empleados, un presupuesto de 5.000 millones de dólares, y una masiva sede de 2.000 millones de dólares en Fort Belvoir, Virginia, con un personal de 8.500 envuelto en seguridad electrónica – todos orientados a coordinar el torrente de datos de información llegados de Predators, Reapers, aviones espía U-2, Global Hawks, drones espaciales X-37B, Google Earth, Telescopios de Vigilancia Espacial, y satélites en órbita. En 2020 o después –es poco probable que un sistema tecnológico tan complejo respete los programas– esa triple cubierta debiera ser capaz de aniquilar a un solo “terrorista” con un ataque de misil después de rastrear su ojo, su imagen facial, o su firma térmica a cientos de kilómetros a través de campos y favelas, o cegar a todo un ejército destruyendo todas las comunicaciones en tierra, la aviación y la navegación marina.

¿Dominio tecnológico o tecno-desastre?

Hurgando en el futuro, un equilibrio todavía incierto de fuerzas presenta dos escenarios en competencia para la continuación del poder global de EE.UU. Si todo o gran parte se desarrolla según el plan, en algún momento en la tercera década de este siglo el Pentágono completará un sistema de vigilancia exhaustivo para la Tierra, el cielo y el espacio, utilizando la robótica para coordinar un verdadero torrente de datos desde el monitoreo biométrico en el ámbito callejero, la minería de datos cibernéticos, una red mundial de Telescopios de Vigilancia Espaciales, y patrullas aeronáuticas de triple cubierta. Mediante la administración ágil de datos de excepcional poder, este sistema podría dar a EE.UU. un poder de veto de letalidad global, un ecualizador para cualquier pérdida ulterior de potencia económica.

Sin embargo, como en Vietnam, la historia presenta algunos paralelos pesimistas cuando se trata de que EE.UU. preserve su hegemonía global solo mediante la tecnología militarizada. Incluso si este régimen de información robótica permitiera controlar de alguna manera el creciente poderío militar de China, todavía EE.UU. podría tener la misma probabilidad de controlar fuerzas geopolíticas más amplias con la tecnología aeroespacial como el Tercer Reich la tuvo de ganar la Segunda Guerra Mundial con sus “súper-armas” – los cohetes V-2 que hicieron llover la muerte sobre Londres y los jets Messerschmitt Me-262 que derribaban los bombarderos aliados en los cielos de Europa. Complicando aún más el futuro, la ilusión de omnisciencia informativa podría inclinar a Washington a más desventuras militares similares a Vietnam o Iraq, creando la posibilidad de aún más conflictos costosos, agotadores, de Irán al Mar del Sur de China.

Si el futuro del poder mundial de EE.UU. es conformado por eventos reales más que por tendencias económicas a largo plazo, su suerte podría ser determinada por quién llega primero en este ciclo centenario: la debacle militar por la ilusión de la dominación tecnológica, o un nuevo régimen tecnológico suficientemente fuerte como para perpetuar el dominio global de EE.UU.

Alfred W. McCoy es profesor de historia en la Universidad de Wisconsin-Madison.
Es autor de A Question of Torture: CIA Interrogation, From the Cold War to the War on Terror (Metropolitan Books), que también existe en traducciones al italiano y al alemán. Su último libro Policing America's Empire: The United States, the Philippines, and the Rise of the Surveillance State , explora la influencia de operaciones de contrainsurgencia en el exterior en la propagación de medidas de seguridad interior en EE.UU. También convocó el proyecto “Imperios en transición” un grupo de trabajo global de 140 historiadores de universidades de cuatro continentes. Los resultados de sus primeras reuniones en Madison, Sydney, y Manila fueron publicados como Colonial Crucible: Empire in the Making of the Modern American State y los resultados de su última conferencia aparecerán el próximo año como Endless Empire: Europe’s Eclipse, America’s Ascent, and the Decline of U.S. Global Power.